«Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre»

Navidad: confianza, contemplación, evangelización

La voz del director

Por:
P. Luis Fernando de Prada
24-12-2023

Estos días celebramos cómo el Amor loco y apasionado de Dios por los hombres se hizo carne en un Niño nacido en un pesebre. Después de María y José, los primeros en verlo fueron los pastores.  Habían recibido de los ángeles este signo: “Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (Lc 2,12). Una manifestación muy distinta a la teofanía de Yavé en el monte Sinaí. Ahora Dios ya no se quedaba en la nube de su trascendencia, ni les había hablado entre aquellos truenos y relámpagos que asustaban al pueblo y le llevaban a pedir a Moisés: “Háblanos tú y te escucharemos; pero que no nos hable Dios, no sea que muramos”(Ex 20,19).

Sin dejar de ser el Creador Todopoderoso, el Señor mostraba ahora su ternura, misericordia y condescendencia. Sin duda, además del misterio del Niño, les habría impresionado a los pastores la mirada honda y pura de su joven madre, así como el aspecto señorial, a pesar de su pobreza, del padre. Por todo ello, no volvían con miedo, sino con inmensa alegría.

Tenemos ahí algunas claves para vivir también nosotros la Navidad y el Año Nuevo: confianza, contemplación, evangelización.

Confianza: Vayamos a Jesús; no le tengamos miedo: ¿quién lo tiene de un recién nacido? Él quiere renacer en nuestra vida. Es cierto, no somos inmaculados o llenos de gracia como María, pero si Dios ha nacido en un pesebre de animales es porque quiere venir también al pesebre de nuestro corazón. Seguramente San José limpiaría el pesebre para poner al Niño; asimismo el Espíritu Santo quiere limpiar nuestro ser con la Palabra y los Sacramentos.

Contemplación y adoración: María y José fueron los primeros que adoraron al Logos hecho carne.  Los ángeles alababan a Dios y cantaban el Gloria in excelsis Deo. Los pastores contemplaron también al Niño. Algo más tarde llegarían los magos de Oriente, que “vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron” (Mt 2,11). “María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón” (Lc 2,19). Acudamos nosotros a la meditación y a la adoración de Jesús, especialmente en su presencia más cercana y corporal, la eucarística.

Evangelización: Los pastores fueron contando a todos “lo que se les había dicho de aquel niño” (Lc 2,17). Los magos no tuvieron miedo al decir: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo” (Mt 2,2). Desde ese encuentro con Jesús, cambiaron las vidas de unos y otros. Los magos volvieron “a su tierra por otro camino” (Mt 2,12); y es que habían conocido el auténtico Camino; ni buscarían a Dios en las estrellas, una vez que habían visto brillar al “Sol que nace de lo alto” (Lc 1,78). María y José marcharían pronto a Egipto, para salvar la vida terrena de quien venía como Salvador eterno de los hombres de todos los pueblos. Demos también nosotros testimonio de la presencia entre nosotros de la Luz que nació en Belén.

Comunicar a todos la Buena Noticia de la presencia del Emmanuel, invitar a la confianza en su Amor y a la adoración entrañable de quien sabemos nos ama, es la razón de la existencia de esta Radio que, desde hace 25 años, extiende en España lo que los pastores y magos habían visto y oído en Belén, junto a María y José, cambiando las vidas de quienes acogen a Jesús en sus corazones. ¡Gracias a todos los que seguís haciéndolo posible!

¡Santa y feliz Navidad y Año Nuevo!

Firma del Director

La voz del director

Por:
P. Luis Fernando de Prada