Santa Teresita siente un anhelo apremiante de entrar en el Carmelo. El problema es la edad, sólo tiene 15 años y el superior de la orden sólo la admitirá cuando haya cumplido los 21. Aunque se entristece, no se rinde y busca una dispensa especial. Viaja con su padre a Bayeux para hablar con el Obispo a ver si éste se la concede. Es muy importante la reflexión que hace Teresita, al comienzo de la lectura, sobre la educación de los niños desde su más tierna infancia.