San Francisco hace un viraje al llegar al capítulo XI de su Primera Regla donde exhorta a los hermanos a guardar silencio en las situaciones contrarias sin provocar litigios, irritarse o insultar, amando a Dios sobre todas las cosas y a los hermanos mediante acciones concretas. La Tercera Testigo del Proceso de Canonización de Santa Clara pone de relieve la calidad de la contemplación de la Santa en el episodio de la Nochebuena en donde, de forma mística, se hizo presente en los cultos de la Basílica de San Francisco. También refuerza la forma de la vivencia de la pobreza.