Xosé Manuel Domínguez Prieto reflexiona sobre “cómo acoger”, dentro del camino del acompañamiento personal. Después, Alfonso Aguiló nos propondrá una mirada sobre un tema especialmente actual: “Asumir que somos minoritarios”.
Las dos reflexiones de hoy abordan ámbitos distintos, pero
quizá se encuentran en una misma pregunta de fondo: ¿Cómo
estar presentes ante los demás y ante nuestro tiempo?
En esta octava meditación de los Ejercicios Espirituales intensivos para Semana Santa continuamos meditando la llamada del Rey. Dios ya nos ha invitado a seguirle: ¿cómo vamos a responder a su llamada? San Ignacio nos muestra que hay dos posibles caminos: en primer lugar, "todos los que tengan juicio y razón, ofrecerán sus personas al trabajo", mientras que "los que más se querrán afectar y señalar, harán oblaciones de mayor estima y momento", de manera que se entreguen por completo.
Varias familias cuentan su experiencia como familias de acogida, especialmente de urgencia. Explican los tipos de acogimiento frente a la adopción y cómo la acogida, aunque duele cuando el niño se va, sana profundamente a los menores y transforma también a las familias acogedoras. Además, las familias destacan el pasaje del joven rico como inspiración para decir “sí” a la acogida pese a miedos iniciales. Relatan casos duros como mellizos sin hábitos que encontraron hogar tras dudas de una pareja infértil. Insisten en que la despedida duele, pero es vocación alegre que educa en generosidad a los hijos biológicos. Detallan requisitos de urgencia (uno sin trabajar, experiencia previa) y opciones monoparentales o en familia extensa. Ven la acogida como caridad concreta, gratuidad y paternidad temporal, recibiendo a Cristo en cada niño. Cerramos con oración pidiendo perdón por omisiones y hogares para niños sin familia estable.
Cuando Dios entra en las vidas de las personas, las transforma. Dios entrará en la vida de muchos que nunca oyeron hablar de Cristo. ¿Por qué los que siempre le hemos conocido le acogemos tan poco? Aprovechemos esta Nochebuena
Xosé Manuel Domínguez Prieto reflexiona sobre “cómo acoger”, dentro del camino del acompañamiento personal. Después, Alfonso Aguiló nos propondrá una mirada sobre un tema especialmente actual: “Asumir que somos minoritarios”.
Las dos reflexiones de hoy abordan ámbitos distintos, pero
quizá se encuentran en una misma pregunta de fondo: ¿Cómo
estar presentes ante los demás y ante nuestro tiempo?
En esta octava meditación de los Ejercicios Espirituales intensivos para Semana Santa continuamos meditando la llamada del Rey. Dios ya nos ha invitado a seguirle: ¿cómo vamos a responder a su llamada? San Ignacio nos muestra que hay dos posibles caminos: en primer lugar, "todos los que tengan juicio y razón, ofrecerán sus personas al trabajo", mientras que "los que más se querrán afectar y señalar, harán oblaciones de mayor estima y momento", de manera que se entreguen por completo.
Varias familias cuentan su experiencia como familias de acogida, especialmente de urgencia. Explican los tipos de acogimiento frente a la adopción y cómo la acogida, aunque duele cuando el niño se va, sana profundamente a los menores y transforma también a las familias acogedoras. Además, las familias destacan el pasaje del joven rico como inspiración para decir “sí” a la acogida pese a miedos iniciales. Relatan casos duros como mellizos sin hábitos que encontraron hogar tras dudas de una pareja infértil. Insisten en que la despedida duele, pero es vocación alegre que educa en generosidad a los hijos biológicos. Detallan requisitos de urgencia (uno sin trabajar, experiencia previa) y opciones monoparentales o en familia extensa. Ven la acogida como caridad concreta, gratuidad y paternidad temporal, recibiendo a Cristo en cada niño. Cerramos con oración pidiendo perdón por omisiones y hogares para niños sin familia estable.
Cuando Dios entra en las vidas de las personas, las transforma. Dios entrará en la vida de muchos que nunca oyeron hablar de Cristo. ¿Por qué los que siempre le hemos conocido le acogemos tan poco? Aprovechemos esta Nochebuena