Presentamos el segundo capítulo dedicado a la vida del beato Gaspar de Bono, fraile de la orden de los mínimos. Vimos en el capítulo anterior sus humildes orígenes, tuvo que trabajar sirviendo en casa de un comerciante y finalmente se alistó en el ejército de Carlos V en Italia. Después de un grave incidente vuelve a su tierra y finalmente puede entrar ingresar en la orden de los mínimos, era su deseo desde pequeño el entrar en un convento. Relatamos en este capítulo diferentes virtudes que sobresalían en el beato estando en el convento: fiel a la obediencia y a la regla de la orden, amaba la pobreza, ensalzaba la castidad sobre todas las demás virtudes, hacía penitencias pues estaba en guerra con su carne, tanto en cuestión de castidad como de alimento. Pasaba en oración todo el tiempo que podía. El Señor le concedió el don de conocer el interior de las personas y sus intenciones.
Comenzamos la interesante vida del Beato Gaspar de Bono nacido en Valencia en el año 1530, hijo de familia humilde pero muy cristiana y fervorosa. Desde pequeño ya le agradaba recogerse en oración, desde que tuvo uso de razón se sintió atraído por la vida religiosa. Al quedar sus padres en la miseria se puso a servir en casa de un comerciante donde le apreciaban mucho y le enseñaron los estudios básicos. Siguiendo su llamada a los 15 años ingresó, sin decir nada a nadie, en los dominicos. La angustia de sus padres y conocidos además de algunos razonamientos le hicieron comprender que debía continuar en la casa del comerciante. A los 20 años tuvo que salir de la casa donde servía y sabiendo que aún tenía que mantener a sus padres tomó la sorprendente decisión de alistarse en el ejército de Carlos V en unas batallas de Italia. Después de un incidente en el que estuvo a punto de morir, salió del ejército y pidió entrar en los frailes mínimos donde por fin encontró su lugar en el mundo.
Presentamos el segundo capítulo dedicado a la vida del beato Gaspar de Bono, fraile de la orden de los mínimos. Vimos en el capítulo anterior sus humildes orígenes, tuvo que trabajar sirviendo en casa de un comerciante y finalmente se alistó en el ejército de Carlos V en Italia. Después de un grave incidente vuelve a su tierra y finalmente puede entrar ingresar en la orden de los mínimos, era su deseo desde pequeño el entrar en un convento. Relatamos en este capítulo diferentes virtudes que sobresalían en el beato estando en el convento: fiel a la obediencia y a la regla de la orden, amaba la pobreza, ensalzaba la castidad sobre todas las demás virtudes, hacía penitencias pues estaba en guerra con su carne, tanto en cuestión de castidad como de alimento. Pasaba en oración todo el tiempo que podía. El Señor le concedió el don de conocer el interior de las personas y sus intenciones.
Comenzamos la interesante vida del Beato Gaspar de Bono nacido en Valencia en el año 1530, hijo de familia humilde pero muy cristiana y fervorosa. Desde pequeño ya le agradaba recogerse en oración, desde que tuvo uso de razón se sintió atraído por la vida religiosa. Al quedar sus padres en la miseria se puso a servir en casa de un comerciante donde le apreciaban mucho y le enseñaron los estudios básicos. Siguiendo su llamada a los 15 años ingresó, sin decir nada a nadie, en los dominicos. La angustia de sus padres y conocidos además de algunos razonamientos le hicieron comprender que debía continuar en la casa del comerciante. A los 20 años tuvo que salir de la casa donde servía y sabiendo que aún tenía que mantener a sus padres tomó la sorprendente decisión de alistarse en el ejército de Carlos V en unas batallas de Italia. Después de un incidente en el que estuvo a punto de morir, salió del ejército y pidió entrar en los frailes mínimos donde por fin encontró su lugar en el mundo.