Comentario de las lecturas del domingo XXII del Tiempo Ordinario. Pensar como los hombres o pensar como Dios: es el escándalo del cristianismo. Todo un Dios que entra en el dolor y la muerte, para darles sentido. Pero Cristo acoge este camino de amor, de entrega, para vencer al mal con el bien, la violencia con la mansedumbre, el odio con el perdón, la soberbia con la humildad, la desobediencia con la obediencia. Y Jesús nos invita a su seguimiento, siempre que queramos: negándonos a nosotros mismos y cargando con nuestra propia cruz.