Un testigo precioso de esta verdad es san Rafael Arnáiz. Su vida estuvo marcada por la fragilidad, la enfermedad, los límites físicos y los sueños rotos. Humanamente hablando, tuvo muchos motivos para la frustración. Y, sin embargo, desde esa vida aparentemente pequeña y limitada pudo escribir una frase que encierra una gran sabiduría: «La ciencia de la vida consiste en saber esperar».
Esperar… pero no con los brazos cruzados. No con resignación amarga. Esperar con el corazón abierto, con confianza, con fe. Esperar sabiendo que Dios nunca llega tarde. Que incluso cuando todo parece detenido, cuando nada cambia, cuando los resultados no se ven, Dios está trabajando en silencio.
El tiempo de adviento es un tiempo de encuentro con el señor. Así el Padre Pio lo vivía. En oración y en esperanza. El Padre Pio nos enseña cómo debemos mantenernos cuando en nuestro corazón se pasa por momentos de aridez. Nos invita a mantenernos haciendo aquello que hacíamos desde el comienzo.
La Confianza filial,
Mantente vigilante y no te abandones nunca presuntuosamente a ti misma ni confíes
demasiado en ti; procura avanzar cada vez más por el camino de la perfección y progresa siempre en la caridad, que es el vínculo de la perfección cristiana; abandónate en brazos
de Dios Padre con confianza filial y ensancha tu corazón a los dones del Espíritu Santo, que espera una señal tuya para enriquecerte con ellos.
Sí, obremos el bien.... (Padre Pío)
El Padre Pío nos enseña a vivir en humildad. Vivir en la humildad de lo que uno es. Confía, espera y no te preocupes. Humíllate con el pensamiento muy dulce de estar en los brazos divinos de Jesús (Padre Pío)
Un testigo precioso de esta verdad es san Rafael Arnáiz. Su vida estuvo marcada por la fragilidad, la enfermedad, los límites físicos y los sueños rotos. Humanamente hablando, tuvo muchos motivos para la frustración. Y, sin embargo, desde esa vida aparentemente pequeña y limitada pudo escribir una frase que encierra una gran sabiduría: «La ciencia de la vida consiste en saber esperar».
Esperar… pero no con los brazos cruzados. No con resignación amarga. Esperar con el corazón abierto, con confianza, con fe. Esperar sabiendo que Dios nunca llega tarde. Que incluso cuando todo parece detenido, cuando nada cambia, cuando los resultados no se ven, Dios está trabajando en silencio.
El tiempo de adviento es un tiempo de encuentro con el señor. Así el Padre Pio lo vivía. En oración y en esperanza. El Padre Pio nos enseña cómo debemos mantenernos cuando en nuestro corazón se pasa por momentos de aridez. Nos invita a mantenernos haciendo aquello que hacíamos desde el comienzo.
La Confianza filial,
Mantente vigilante y no te abandones nunca presuntuosamente a ti misma ni confíes
demasiado en ti; procura avanzar cada vez más por el camino de la perfección y progresa siempre en la caridad, que es el vínculo de la perfección cristiana; abandónate en brazos
de Dios Padre con confianza filial y ensancha tu corazón a los dones del Espíritu Santo, que espera una señal tuya para enriquecerte con ellos.
Sí, obremos el bien.... (Padre Pío)
El Padre Pío nos enseña a vivir en humildad. Vivir en la humildad de lo que uno es. Confía, espera y no te preocupes. Humíllate con el pensamiento muy dulce de estar en los brazos divinos de Jesús (Padre Pío)