Cuando pasamos el ecuador del caluroso mes de agosto, nos hacemos eco de la festividad mariana de la Asunción de Nuestra Señora a los cielos y de la devoción que esta fiesta despierta en España. Para ello nos ayuda Victoria Pascua, hablándonos de la Virgen como patrona de Madrid. Jaime, en su “Rincón de Gustar”, nos ayuda a poner música a este tiempo mariano de nuestra geografía. Y Juanjo Lastra nos habla del papel de España en la evangelización de América y de Asia, y nos lleva hasta la Cochinchina.
Hoy, primer día de julio, hablamos de la fiesta y la alegría, de su verdadero sentido y de su desviación (si se convierte en mero evasionismo y desenfreno). Las fiestas patronales y locales son celebración compartida de lo que se vive en común: orígenes, preocupaciones, ilusiones y contingencias de la vida. En su raíz, se halla la celebración religiosa, en ocasiones enriquecida por el paso del tiempo y en ocasiones desvirtuada por un “carpe diem” sin horizonte ni referencia. Queremos que el alma de la fiesta siga viva en quienes afirman gozosamente ser comunidad que comparte el mismo cielo y las vicisitudes diarias, que abre corazón y casa al propio y al forastero, que celebra la vida y, en ella, lo humano y lo divino. Nos ayudan en esta tarea la obra literaria “La Ciudadela” (de Antoine de Saint Exupérie), el cuadro “Baile en el Moulin de la Galette” (de Auguste Renoir), un poema del gaditano Carlos Murciano y la Jota a San Fermín que, en presencia de la imagen del Santo, se canta todos los 7 de julio en la Plaza del Consejo de Pamplona, durante la procesión.
El carnaval, desde luego, no es una fiesta eclesiástica. Pero, por otro lado, tampoco es imaginable sin el calendario festivo de la Iglesia. Por eso, una reflexión sobre su origen y significado puede resultar sin duda útil también para la comprensión de la fe.
Hoy entrevistamos a Justo Sacristán, del Circo Holiday, para hablar sobre el espectáculo navideño hasta el 12 de enero en Fuenlabrada. También hacemos una tertulia sobre la responsabilidad en la conducción durante estas fiestas con Pere Roig, delegado de Pastoral de la Carretera de Vic y Fermín Solano, delegado de la Pastoral en Plasencia.
En esta ocasión, iniciado ya el mes de julio y ante el ingente calendario de fiestas patronales que se prodigan durante el verano, reflexionamos sobre el sentido del trabajo y de la fiesta, en los que se pone de manifiesto, en el fondo, el sentido último de la vida. Solo un trabajo lleno de sentido puede ser suelo sobre el que surja jubilosa la fiesta. Una fiesta verdadera no es tan solo un día en que no se trabaja; en ella se nos recuerda, en el fondo, el porqué y el para qué del trabajo y del mismo vivir.
Con pintura de Munch (“Al día siguiente”), poesía de la uruguaya Juana de Ibarbourou (“El agua corriente”) o momentos inolvidables del cine (“¡Qué bello es vivir”), iremos desarrollando este tema en relación con diversas expresiones artísticas.
En esta ocasión, hablamos de la fiesta como expresión de agradecimiento por la vida. En el meollo de las celebraciones festivas que proliferan por pueblos y ciudades durante el verano, se hace preciso recobrar el sano sentido de la celebración y la fiesta.
Hoy repasaremos las fiestas de Santa Teresa de Ávila y de la Virgen del Pilar; estudiaremos las enseñanzas de San Paulino de Nola y San Isidoro de Pelusio sobre la Virgen María; explicaremos la diferencia entre la veneración a la Virgen y la dulía (veneración a los demás santos), y veremos la fiesta de San Lucas, "evangelista de la Virgen María".
Cuando pasamos el ecuador del caluroso mes de agosto, nos hacemos eco de la festividad mariana de la Asunción de Nuestra Señora a los cielos y de la devoción que esta fiesta despierta en España. Para ello nos ayuda Victoria Pascua, hablándonos de la Virgen como patrona de Madrid. Jaime, en su “Rincón de Gustar”, nos ayuda a poner música a este tiempo mariano de nuestra geografía. Y Juanjo Lastra nos habla del papel de España en la evangelización de América y de Asia, y nos lleva hasta la Cochinchina.
Hoy, primer día de julio, hablamos de la fiesta y la alegría, de su verdadero sentido y de su desviación (si se convierte en mero evasionismo y desenfreno). Las fiestas patronales y locales son celebración compartida de lo que se vive en común: orígenes, preocupaciones, ilusiones y contingencias de la vida. En su raíz, se halla la celebración religiosa, en ocasiones enriquecida por el paso del tiempo y en ocasiones desvirtuada por un “carpe diem” sin horizonte ni referencia. Queremos que el alma de la fiesta siga viva en quienes afirman gozosamente ser comunidad que comparte el mismo cielo y las vicisitudes diarias, que abre corazón y casa al propio y al forastero, que celebra la vida y, en ella, lo humano y lo divino. Nos ayudan en esta tarea la obra literaria “La Ciudadela” (de Antoine de Saint Exupérie), el cuadro “Baile en el Moulin de la Galette” (de Auguste Renoir), un poema del gaditano Carlos Murciano y la Jota a San Fermín que, en presencia de la imagen del Santo, se canta todos los 7 de julio en la Plaza del Consejo de Pamplona, durante la procesión.
El carnaval, desde luego, no es una fiesta eclesiástica. Pero, por otro lado, tampoco es imaginable sin el calendario festivo de la Iglesia. Por eso, una reflexión sobre su origen y significado puede resultar sin duda útil también para la comprensión de la fe.
Hoy entrevistamos a Justo Sacristán, del Circo Holiday, para hablar sobre el espectáculo navideño hasta el 12 de enero en Fuenlabrada. También hacemos una tertulia sobre la responsabilidad en la conducción durante estas fiestas con Pere Roig, delegado de Pastoral de la Carretera de Vic y Fermín Solano, delegado de la Pastoral en Plasencia.
En esta ocasión, iniciado ya el mes de julio y ante el ingente calendario de fiestas patronales que se prodigan durante el verano, reflexionamos sobre el sentido del trabajo y de la fiesta, en los que se pone de manifiesto, en el fondo, el sentido último de la vida. Solo un trabajo lleno de sentido puede ser suelo sobre el que surja jubilosa la fiesta. Una fiesta verdadera no es tan solo un día en que no se trabaja; en ella se nos recuerda, en el fondo, el porqué y el para qué del trabajo y del mismo vivir.
Con pintura de Munch (“Al día siguiente”), poesía de la uruguaya Juana de Ibarbourou (“El agua corriente”) o momentos inolvidables del cine (“¡Qué bello es vivir”), iremos desarrollando este tema en relación con diversas expresiones artísticas.
En esta ocasión, hablamos de la fiesta como expresión de agradecimiento por la vida. En el meollo de las celebraciones festivas que proliferan por pueblos y ciudades durante el verano, se hace preciso recobrar el sano sentido de la celebración y la fiesta.
Hoy repasaremos las fiestas de Santa Teresa de Ávila y de la Virgen del Pilar; estudiaremos las enseñanzas de San Paulino de Nola y San Isidoro de Pelusio sobre la Virgen María; explicaremos la diferencia entre la veneración a la Virgen y la dulía (veneración a los demás santos), y veremos la fiesta de San Lucas, "evangelista de la Virgen María".