El mundo siempre es una lucha. San Ignacio en sus Ejercicios Espirituales propone una meditación, la de "Las dos banderas", simil de la lucha entre Dios y el demonio y sus acechanzas. Luchemos y no perdamos el tiempo, aprovechemos para dar gloria a Dios en este día
Frente a las dificultades que plantea la vida hay tres respuestas, desesperación, estoicismo y lucha. Unicamente la lucha es la alternativa de un cristiano, porque es la postura más gloriosa y más noble
Cuaresma es tiempo especial de conversión y combate espiritual por la lucha contra las tentaciones. A veces las estrategias de lucha son equivocadas, porque nunca podremos decir que mañana no volveremos a caer en esa lucha. Luchemos hoy, y aunque caigamos, volvamos a empezar HOY, que es el tiempo para servir a Dios.
Comenzamos la meditación de 3 de agosto de 1936 que lleva por título “La vida es lucha”. Nos habla el Hno. Rafael de como recibe a Jesús en la Eucaristía a las cinco de la mañana, medio dormido, verdadera humillación el tener que recibir a Dios sin sentir nada porque está dormido en el coro. La vida es lucha contra las tinieblas, Rafael quiere vivir en zonas de luz, pero le puede su humanidad. Solo después de la resurrección podrá el cuerpo con las flaquezas, pero en este mundo, la comunión nos va a ayudar a seguir en la lucha.
En la segunda parte del programa veremos una corta meditación de fecha 3 de agosto de 1936 de título “Atando gavillas”.
Dice Rafael que han ido al campo a recoger trigo. Es agosto y va con su hábito trapense, pasa calor, suda, pero vuelve al monasterio, donde le espera Jesús en el sagrario, para que le cuente como le ha ido el día, y pueda ofrecer sus mortificaciones.
Terminamos el programa con la oración titulada “ Que grande es Dios y que dulce es María”
El mundo siempre es una lucha. San Ignacio en sus Ejercicios Espirituales propone una meditación, la de "Las dos banderas", simil de la lucha entre Dios y el demonio y sus acechanzas. Luchemos y no perdamos el tiempo, aprovechemos para dar gloria a Dios en este día
Frente a las dificultades que plantea la vida hay tres respuestas, desesperación, estoicismo y lucha. Unicamente la lucha es la alternativa de un cristiano, porque es la postura más gloriosa y más noble
Cuaresma es tiempo especial de conversión y combate espiritual por la lucha contra las tentaciones. A veces las estrategias de lucha son equivocadas, porque nunca podremos decir que mañana no volveremos a caer en esa lucha. Luchemos hoy, y aunque caigamos, volvamos a empezar HOY, que es el tiempo para servir a Dios.
Comenzamos la meditación de 3 de agosto de 1936 que lleva por título “La vida es lucha”. Nos habla el Hno. Rafael de como recibe a Jesús en la Eucaristía a las cinco de la mañana, medio dormido, verdadera humillación el tener que recibir a Dios sin sentir nada porque está dormido en el coro. La vida es lucha contra las tinieblas, Rafael quiere vivir en zonas de luz, pero le puede su humanidad. Solo después de la resurrección podrá el cuerpo con las flaquezas, pero en este mundo, la comunión nos va a ayudar a seguir en la lucha.
En la segunda parte del programa veremos una corta meditación de fecha 3 de agosto de 1936 de título “Atando gavillas”.
Dice Rafael que han ido al campo a recoger trigo. Es agosto y va con su hábito trapense, pasa calor, suda, pero vuelve al monasterio, donde le espera Jesús en el sagrario, para que le cuente como le ha ido el día, y pueda ofrecer sus mortificaciones.
Terminamos el programa con la oración titulada “ Que grande es Dios y que dulce es María”