Miseria

El padre Pío, en el umbral del paraíso 30/04/23

Hijito mío, ¿por qué estás angustiado en tu espíritu? ¿Por qué te ves lleno de miserias y debilidades? Pues bien, he ahí otro motivo para conseguir un beneficio para tu alma. He ahí otra fuente de mérito para ti. Humíllate delante del buen Dios; pídele continuamente la gracia de salir de este estado de enfermedad y de debilidades; deséalo ardientemente; y no dejes de hacer lo que sabes que puedes hacer para poder curarte. La divina misericordia nunca ha rechazado a esta clase de miserables; al contrario, les concede su gracia, poniendo el trono de su gloria sobre su ambición y vileza. (Padre Pío)

Clásicos de Espiritualidad: La Imitación de Cristo 20/01/22

Hoy se leen los capítulos del 18 al 21 del libro 3º. Tomás de Kempis sigue tratando cómo afrontar las miserias de esta vida, habla de la conveniencia de tener confianza y ser sinceros con Dios y confiarle nuestros asuntos, temores y flaquezas. Hay una pequeña introducción donde se comenta cómo la forma de diálogo que ha introducido Kempis en este tercer capítulo enriquece de diferentes formas las enseñanzas que transmite.

El padre Pío, en el umbral del paraíso 30/04/23

Hijito mío, ¿por qué estás angustiado en tu espíritu? ¿Por qué te ves lleno de miserias y debilidades? Pues bien, he ahí otro motivo para conseguir un beneficio para tu alma. He ahí otra fuente de mérito para ti. Humíllate delante del buen Dios; pídele continuamente la gracia de salir de este estado de enfermedad y de debilidades; deséalo ardientemente; y no dejes de hacer lo que sabes que puedes hacer para poder curarte. La divina misericordia nunca ha rechazado a esta clase de miserables; al contrario, les concede su gracia, poniendo el trono de su gloria sobre su ambición y vileza. (Padre Pío)

Clásicos de Espiritualidad: La Imitación de Cristo 20/01/22

Hoy se leen los capítulos del 18 al 21 del libro 3º. Tomás de Kempis sigue tratando cómo afrontar las miserias de esta vida, habla de la conveniencia de tener confianza y ser sinceros con Dios y confiarle nuestros asuntos, temores y flaquezas. Hay una pequeña introducción donde se comenta cómo la forma de diálogo que ha introducido Kempis en este tercer capítulo enriquece de diferentes formas las enseñanzas que transmite.