Después de la cena pascual donde Jesús ha instituido la Eucaristía, el evangelista nos presenta lo acontecido en Getsemaní, donde Jesús dice “sí” al Padre y acepta voluntariamente los sufrimientos de su pasión y de su muerte en la cruz para redimir a la humanidad y, a la vez, muestra a sus discípulos la fuerza de la oración. Las negaciones de Pedro y los ultrajes que recibe de parte de la guardia del sumo sacerdote preparan los acontecimientos que van a ocurrir en el Sanedrín y en el pretorio.
En esta meditación y en la siguiente, vamos a contemplar la pasión del Señor. Comenzaremos con la contemplación del misterio de la última Cena, con la institución de la Eucaristía, y seguiremos con la oración de Jesús en el Huerto, el prendimiento y las negaciones de Pedro. Terminaremos con el lenguaje de la consolación y la desolación.
1.) Martes Santo;
2.) Lecturas: Is 49, 1-6 «Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra»; Sal 71, 1-6ab15.17 «Mi boca contará tu salvación, Señor»;
3.) Evangelio: Jn 13, 21-33.36-38 «Uno de vosotros me va a entregar... No cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces».
Jesús en casa de Anás. Jesús es atado con cadenas y sogas y llevado a casa de Anás donde es interrogado y abofeteado. Pedro le niega. La Virgen ve todo y sufre todos los golpes en su corazón y su cuerpo.
1.) MARTES SANTO;
2.) Lecturas: Is 49, 1-6 «Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra»; Sal 71, 1-6ab.15 y 17 «Mi boca contará tu salvación, Señor»;
3.) Evangelio: Jn 13, 21-33.36-38 «Uno de vosotros me va a entregar... No cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces».
El evangelista narra, después del juicio a Jesús por parte del Sanedrín,
las negaciones de Pedro, puestas de manera llamativa. Esta insistencia
es significativa, porque sería el propio Pedro quien divulgaría la historia
de su traición. Así hizo una especie de confesión pública. La razón por la
que lo hizo fue para que nosotros también podamos aprender
importantes lecciones a partir de lo que le ocurrió a él. Inmediatamente
se narra el juicio a Jesús por parte de Pilato quien, presionado por los
miembros del Sanedrín, manda azotarlo y condenarlo a morir en la cruz.
El evangelista destaca la ayuda de Simón de Cirene a llevar la cruz, así
como el lugar y la hora de la crucifixión.
Después de la cena pascual donde Jesús ha instituido la Eucaristía, el evangelista nos presenta lo acontecido en Getsemaní, donde Jesús dice “sí” al Padre y acepta voluntariamente los sufrimientos de su pasión y de su muerte en la cruz para redimir a la humanidad y, a la vez, muestra a sus discípulos la fuerza de la oración. Las negaciones de Pedro y los ultrajes que recibe de parte de la guardia del sumo sacerdote preparan los acontecimientos que van a ocurrir en el Sanedrín y en el pretorio.
En esta meditación y en la siguiente, vamos a contemplar la pasión del Señor. Comenzaremos con la contemplación del misterio de la última Cena, con la institución de la Eucaristía, y seguiremos con la oración de Jesús en el Huerto, el prendimiento y las negaciones de Pedro. Terminaremos con el lenguaje de la consolación y la desolación.
1.) Martes Santo;
2.) Lecturas: Is 49, 1-6 «Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra»; Sal 71, 1-6ab15.17 «Mi boca contará tu salvación, Señor»;
3.) Evangelio: Jn 13, 21-33.36-38 «Uno de vosotros me va a entregar... No cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces».
Jesús en casa de Anás. Jesús es atado con cadenas y sogas y llevado a casa de Anás donde es interrogado y abofeteado. Pedro le niega. La Virgen ve todo y sufre todos los golpes en su corazón y su cuerpo.
1.) MARTES SANTO;
2.) Lecturas: Is 49, 1-6 «Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra»; Sal 71, 1-6ab.15 y 17 «Mi boca contará tu salvación, Señor»;
3.) Evangelio: Jn 13, 21-33.36-38 «Uno de vosotros me va a entregar... No cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces».
El evangelista narra, después del juicio a Jesús por parte del Sanedrín,
las negaciones de Pedro, puestas de manera llamativa. Esta insistencia
es significativa, porque sería el propio Pedro quien divulgaría la historia
de su traición. Así hizo una especie de confesión pública. La razón por la
que lo hizo fue para que nosotros también podamos aprender
importantes lecciones a partir de lo que le ocurrió a él. Inmediatamente
se narra el juicio a Jesús por parte de Pilato quien, presionado por los
miembros del Sanedrín, manda azotarlo y condenarlo a morir en la cruz.
El evangelista destaca la ayuda de Simón de Cirene a llevar la cruz, así
como el lugar y la hora de la crucifixión.