1.) Jueves XI del Tiempo de Ordinario;
2.) Lecturas: Si 48, 1-14 «Elías fue arrebatado en el torbellino, y Eliseo se llenó de su espíritu»; Sal 96, 1-7 «Alegraos, justos, con el Señor»;
3.) Evangelio: Mt 6, 7-15 «Vosotros orad así».
1.) Martes I Semana de Tiempo de Cuaresma;
2.) Lecturas: Is 55, 10-11 «Mi palabra cumplirá mi deseo»; Sal 33, 4-7.16-19 «Dios libra a los justos de sus angustias»;
3.) Evangelio: Mt 6, 7-15 «Vosotros orad así».
Si la parábola del buen samaritano es el ejemplo claro de quién es capaz de ver: quien se deja llevar de la compasión y actúa con misericordia, lo que se nos cuenta en el episodio de Marta y de María completa lo dicho.
Para poder mantener la acción a favor del prójimo, tanto a nivel personal como comunitario, la mejor preparación es sentarse, como María, a escuchar la palabra de Jesús. Y de María escuchando a Jesús, el evangelista pasa a Jesús hablando con Dios, lo que provoca el deseo de los discípulos de imitarlo; momento que aprovecha el Señor para enseñarles el “Padrenuestro”, modelo de toda oración.
El texto del sueño de San José en el evangelio de San Mateo nos ofrece la contemplación de la bondad de San José y de la virginidad perpetua de la Virgen.
Comentamos “santificado sea tu nombre” ayudados por San Cirilo de Jerusalén.
Escuchamos el último punto del Compendio del Catecismo. El punto 598: ¿Qué significa el «Amén» final? **«Después, terminada la oración, dices: Amén, refrendando por medio de este Amén, que significa "Así sea”, lo que contiene la oración que Dios nos enseñó» (San Cirilo de Jerusalén).
Hoy abordamos la pregunta 596 del Compendio del Catecismo: *¿Qué significa "no nos dejes caer en la tentación"? Pedimos a Dios Padre que no nos deje solos y a merced de la tentación. Pedimos al Espíritu saber discernir, por una parte, entre la prueba, que nos hace crecer en el bien, y la tentación, que conduce al pecado y a la muerte; y, por otra parte, entre ser tentado y consentir en la tentación. Esta petición nos une a Jesús, que ha vencido la tentación con su oración. Pedimos la gracia de la vigilancia y de la perseverancia final.
El P. Antonio López explica la pregunta 593 del Compendio del Catecismo sobre la petición «Danos hoy nuestro pan de cada día». *¿Cuál es el sentido específicamente cristiano de esta petición? Puesto que «no sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Dios» (Mt 4, 4), la petición sobre el pan cotidiano se refiere igualmente al hambre de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo, recibido en la Eucaristía, así como al hambre del Espíritu Santo. Lo pedimos, con una confianza absoluta, para hoy, el hoy de Dios: y esto se nos concede, sobre todo, en la Eucaristía, que anticipa el banquete del Reino venidero.
Escuchamos la pregunta número 597 que hace mención a: ¿Por qué concluimos suplicando "y líbranos del mal"? **El mal designa la persona de Satanás, que se opone a Dios y que es «el seductor del mundo entero» (Ap 12, 9).
La victoria sobre el diablo ya fue alcanzada por Cristo; pero nosotros oramos a fin de que la familia humana sea liberada de Satanás y de sus obras. Pedimos también el don precioso de la paz y la gracia de la espera perseverante en el retorno de Cristo, que nos librará definitivamente del Maligno.
Escuchamos la pregunta 584. ¿Por qué decimos Padre «nuestro»?
** «Nuestro» expresa una relación con Dios totalmente nueva. Cuando oramos al Padre, lo adoramos y lo glorificamos con el Hijo y el Espíritu. En Cristo, nosotros somos su pueblo, y Él es nuestro Dios, ahora y por siempre. Decimos, de hecho, Padre «nuestro», porque la Iglesia de Cristo es la comunión de una multitud de hermanos, que tienen «un solo corazón y una sola alma» (Hch 4, 32).
1.) Jueves XI del Tiempo de Ordinario;
2.) Lecturas: Si 48, 1-14 «Elías fue arrebatado en el torbellino, y Eliseo se llenó de su espíritu»; Sal 96, 1-7 «Alegraos, justos, con el Señor»;
3.) Evangelio: Mt 6, 7-15 «Vosotros orad así».
1.) Martes I Semana de Tiempo de Cuaresma;
2.) Lecturas: Is 55, 10-11 «Mi palabra cumplirá mi deseo»; Sal 33, 4-7.16-19 «Dios libra a los justos de sus angustias»;
3.) Evangelio: Mt 6, 7-15 «Vosotros orad así».
Si la parábola del buen samaritano es el ejemplo claro de quién es capaz de ver: quien se deja llevar de la compasión y actúa con misericordia, lo que se nos cuenta en el episodio de Marta y de María completa lo dicho.
Para poder mantener la acción a favor del prójimo, tanto a nivel personal como comunitario, la mejor preparación es sentarse, como María, a escuchar la palabra de Jesús. Y de María escuchando a Jesús, el evangelista pasa a Jesús hablando con Dios, lo que provoca el deseo de los discípulos de imitarlo; momento que aprovecha el Señor para enseñarles el “Padrenuestro”, modelo de toda oración.
El texto del sueño de San José en el evangelio de San Mateo nos ofrece la contemplación de la bondad de San José y de la virginidad perpetua de la Virgen.
Comentamos “santificado sea tu nombre” ayudados por San Cirilo de Jerusalén.
Escuchamos el último punto del Compendio del Catecismo. El punto 598: ¿Qué significa el «Amén» final? **«Después, terminada la oración, dices: Amén, refrendando por medio de este Amén, que significa "Así sea”, lo que contiene la oración que Dios nos enseñó» (San Cirilo de Jerusalén).
Hoy abordamos la pregunta 596 del Compendio del Catecismo: *¿Qué significa "no nos dejes caer en la tentación"? Pedimos a Dios Padre que no nos deje solos y a merced de la tentación. Pedimos al Espíritu saber discernir, por una parte, entre la prueba, que nos hace crecer en el bien, y la tentación, que conduce al pecado y a la muerte; y, por otra parte, entre ser tentado y consentir en la tentación. Esta petición nos une a Jesús, que ha vencido la tentación con su oración. Pedimos la gracia de la vigilancia y de la perseverancia final.
El P. Antonio López explica la pregunta 593 del Compendio del Catecismo sobre la petición «Danos hoy nuestro pan de cada día». *¿Cuál es el sentido específicamente cristiano de esta petición? Puesto que «no sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Dios» (Mt 4, 4), la petición sobre el pan cotidiano se refiere igualmente al hambre de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo, recibido en la Eucaristía, así como al hambre del Espíritu Santo. Lo pedimos, con una confianza absoluta, para hoy, el hoy de Dios: y esto se nos concede, sobre todo, en la Eucaristía, que anticipa el banquete del Reino venidero.
Escuchamos la pregunta número 597 que hace mención a: ¿Por qué concluimos suplicando "y líbranos del mal"? **El mal designa la persona de Satanás, que se opone a Dios y que es «el seductor del mundo entero» (Ap 12, 9).
La victoria sobre el diablo ya fue alcanzada por Cristo; pero nosotros oramos a fin de que la familia humana sea liberada de Satanás y de sus obras. Pedimos también el don precioso de la paz y la gracia de la espera perseverante en el retorno de Cristo, que nos librará definitivamente del Maligno.
Escuchamos la pregunta 584. ¿Por qué decimos Padre «nuestro»?
** «Nuestro» expresa una relación con Dios totalmente nueva. Cuando oramos al Padre, lo adoramos y lo glorificamos con el Hijo y el Espíritu. En Cristo, nosotros somos su pueblo, y Él es nuestro Dios, ahora y por siempre. Decimos, de hecho, Padre «nuestro», porque la Iglesia de Cristo es la comunión de una multitud de hermanos, que tienen «un solo corazón y una sola alma» (Hch 4, 32).