El Evangelio no solo es para escucharlo y meditarlo: es, además, para llevarlo en la práctica, con la Gracia de Dios, a los acontecimientos de la vida cotidiana en nuestro modo de pensar, mirar, hablar, callar, hacer…
La Palabra de Vida para todo septiembre es «La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud» (Rm 13, 10). Amar no solo no haciendo el mal, sino haciendo toda clase de bien a todo el que nos encontremos.
Como cada mes, nos proponemos llevar a lo cotidiano cada día la Palabra de Vida para que ilumine nuestra actuación durante estas 4 semanas. Esta vez, Mt 13, 23: «Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese sí que da fruto».
Como al inicio de cada mes, proponemos la Palabra de Vida, unos versículos de uno de los Evangelios del mes para tratar, con la Gracia, de llevarlo a la práctica cotidiana en cada una de nuestras palabras, pensamientos y acciones. Este mes: «Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis» (Mt 10, 7-8).
Como cada mes, nos proponemos la Palabra de Vida junto con millones de personas para llevarla a la práctica cotidianamente. Este mes, los discípulos de Emaús: “¡Quédate con nosotros, porque atardece!”, (Lc 24, 29). ¡Oración breve y preciosa en medio de nuestras oscuridades!
Como cada mes, tomamos la Palabra de Vida para tratar de ponerla en práctica estas próximas semanas. «Mira que hago nuevas todas las cosas»
(Ap 21, 5). Jesús quiere renovar todo a través de la acción y oración de todos nosotros en los más diversos ambientes donde estamos.
pa
Experiencias concretas practicando la Palabra de Vida: "bienaventurados los que trabajan por la paz". En lo cotidiano, transmitir paz. Y orar siempre por la paz en el mundo y en cada corazón.
Una nueva Palabra de Vida que sirva como lema, impulso e inspiración para todo lo que hagamos en el mes, esta vez, el versículo de un salmo: “Mi auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra”. Cuando no vemos salida, buscar y aceptar el auxilio del Señor (que a veces nos llega por el prójimo). Y también ser nosotros instrumentos de Él para que preste ayuda a los que nos rodean.
Una nueva Palabra de Vida para tratar de poner en práctica, con la Gracia de Dios, durante todo el mes: “donde está tu tesoro, allí está tu corazón”, (Lc 12, 34). ¿Dónde tenemos nuestros tesoros? Tengamos, en cambio, en el Señor nuestro único Tesoro.
Cada mes, junto con miles de personas en todo el mundo, nos proponemos con la Gracia de Dios poner en práctica la Palabra de Vida.
La elegida para julio nos invita no sólo a amar al prójimo, sino a “hacernos prójimos” con un versículo de la parábola del Buen Samaritano: «Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él y, al verlo, tuvo compasión» Lc 10, 33
Estamos en el mes del Corazón de Jesús y, en víspera de su fiesta, recordamos tanto amor que Él nos tiene, al cual respondemos con otro tanto amor, por ejemplo, viviendo su Palabra o diciéndole "Tú, Señor, eres mi único bien", o "mi corazón es para Ti, Señor".
Ya cercano Pentecostés, una nueva Palabra de Vida para tratar de poner en práctica, con la Gracia de Dios, durante todo este mes. La multiplicación de los panes y los peces: “dadles vosotros de comer” (Lc 9, 13) es lo que también nos repite Jesús en nuestro corazón ante cada prójimo que necesita nuestra escucha, atención o ayuda.
El Evangelio no solo es para escucharlo y meditarlo: es, además, para llevarlo en la práctica, con la Gracia de Dios, a los acontecimientos de la vida cotidiana en nuestro modo de pensar, mirar, hablar, callar, hacer…
La Palabra de Vida para todo septiembre es «La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud» (Rm 13, 10). Amar no solo no haciendo el mal, sino haciendo toda clase de bien a todo el que nos encontremos.
Como cada mes, nos proponemos llevar a lo cotidiano cada día la Palabra de Vida para que ilumine nuestra actuación durante estas 4 semanas. Esta vez, Mt 13, 23: «Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese sí que da fruto».
Como al inicio de cada mes, proponemos la Palabra de Vida, unos versículos de uno de los Evangelios del mes para tratar, con la Gracia, de llevarlo a la práctica cotidiana en cada una de nuestras palabras, pensamientos y acciones. Este mes: «Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis» (Mt 10, 7-8).
Como cada mes, nos proponemos la Palabra de Vida junto con millones de personas para llevarla a la práctica cotidianamente. Este mes, los discípulos de Emaús: “¡Quédate con nosotros, porque atardece!”, (Lc 24, 29). ¡Oración breve y preciosa en medio de nuestras oscuridades!
Como cada mes, tomamos la Palabra de Vida para tratar de ponerla en práctica estas próximas semanas. «Mira que hago nuevas todas las cosas»
(Ap 21, 5). Jesús quiere renovar todo a través de la acción y oración de todos nosotros en los más diversos ambientes donde estamos.
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Experiencias concretas practicando la Palabra de Vida: "bienaventurados los que trabajan por la paz". En lo cotidiano, transmitir paz. Y orar siempre por la paz en el mundo y en cada corazón.
Una nueva Palabra de Vida que sirva como lema, impulso e inspiración para todo lo que hagamos en el mes, esta vez, el versículo de un salmo: “Mi auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra”. Cuando no vemos salida, buscar y aceptar el auxilio del Señor (que a veces nos llega por el prójimo). Y también ser nosotros instrumentos de Él para que preste ayuda a los que nos rodean.
Una nueva Palabra de Vida para tratar de poner en práctica, con la Gracia de Dios, durante todo el mes: “donde está tu tesoro, allí está tu corazón”, (Lc 12, 34). ¿Dónde tenemos nuestros tesoros? Tengamos, en cambio, en el Señor nuestro único Tesoro.
Cada mes, junto con miles de personas en todo el mundo, nos proponemos con la Gracia de Dios poner en práctica la Palabra de Vida.
La elegida para julio nos invita no sólo a amar al prójimo, sino a “hacernos prójimos” con un versículo de la parábola del Buen Samaritano: «Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él y, al verlo, tuvo compasión» Lc 10, 33
Estamos en el mes del Corazón de Jesús y, en víspera de su fiesta, recordamos tanto amor que Él nos tiene, al cual respondemos con otro tanto amor, por ejemplo, viviendo su Palabra o diciéndole "Tú, Señor, eres mi único bien", o "mi corazón es para Ti, Señor".
Ya cercano Pentecostés, una nueva Palabra de Vida para tratar de poner en práctica, con la Gracia de Dios, durante todo este mes. La multiplicación de los panes y los peces: “dadles vosotros de comer” (Lc 9, 13) es lo que también nos repite Jesús en nuestro corazón ante cada prójimo que necesita nuestra escucha, atención o ayuda.