La oración aparece en toda su grandeza cuando brota de la gratuidad, la humildad y el arrepentimiento sincero. Es la actitud que Jesús observa y alaba en el publicano, que se dirige a Dios con toda su realidad. Por el contrario, censura la actitud del fariseo que se pasa la vida gloriándose de sí mismo y viviendo fuera de la verdad. Y es que participa del Reino de Dios quien es capaz de ser como un niño, modelo de sencillez, humildad y dependencia, y supera el apego excesivo a las riquezas de este mundo, como afirma el mismo Jesús.
1.) Sábado III Semana de Tiempo de Cuaresma;
2.) Lecturas: Os 6, 1-6 «Quiero misericordia, y no sacrificio»; Sal 50, 3-4.18-21a «Quiero misericordia, y no sacrificio»;
3.) Evangelio: Lc 18, 9-14 «El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no».
1.) Domingo XXX de Tiempo Ordinario ciclo "C";
2.) Lecturas: Si 35, 15b-17.20-22a «La oración del humilde atraviesa las nubes»; Sal 33, 2-3.17-19.23 «El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó»; 2 Tm 4, 6-8.16-18 «Me está reservada la corona de la justicia»;
3.) Evangelio: Lc 18, 9-14 «El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no».
En los evangelios de estos domingos se nos esta enseñando a orar, en esta ocasión Jesús enseña a a los suyos que nuestra oración debe ser humilde, y para ello se sirve de la parabola del fariseo y el publicano. Mientras el primero es el que tiene todo, hasta el premio por sus acciones, tan es así que Dios le sobra, el segundo, con una gran humildad, consciente de su pecado, lo deja todo en manos de Dios.
1.) Sábado III Semana de Cuaresma;
2.) Lecturas: Os 5, 15c; 6, 1-6 «Quiero misericordia, y no sacrificio»; Sal 50, 3-4.18-21a «Quiero misericordia, y no sacrificio»;
3.) Evangelio: Lc 18, 9-14 «El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no».
1.) Sábado III de Cuaresma. Santa Francisca Romana, rl (Para la conmemoración);
2.) Lecturas: Os 6, 1-6 (Quiero misericordia, y no sacrificio); Sal 50, 3-4.18-21a (Quiero misericordia, y no sacrificio);
3.) Evangelio: Lc 18, 9-14 «El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no»
La oración aparece en toda su grandeza cuando brota de la gratuidad, la humildad y el arrepentimiento sincero. Es la actitud que Jesús observa y alaba en el publicano, que se dirige a Dios con toda su realidad. Por el contrario, censura la actitud del fariseo que se pasa la vida gloriándose de sí mismo y viviendo fuera de la verdad. Y es que participa del Reino de Dios quien es capaz de ser como un niño, modelo de sencillez, humildad y dependencia, y supera el apego excesivo a las riquezas de este mundo, como afirma el mismo Jesús.
1.) Sábado III Semana de Tiempo de Cuaresma;
2.) Lecturas: Os 6, 1-6 «Quiero misericordia, y no sacrificio»; Sal 50, 3-4.18-21a «Quiero misericordia, y no sacrificio»;
3.) Evangelio: Lc 18, 9-14 «El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no».
1.) Domingo XXX de Tiempo Ordinario ciclo "C";
2.) Lecturas: Si 35, 15b-17.20-22a «La oración del humilde atraviesa las nubes»; Sal 33, 2-3.17-19.23 «El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó»; 2 Tm 4, 6-8.16-18 «Me está reservada la corona de la justicia»;
3.) Evangelio: Lc 18, 9-14 «El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no».
En los evangelios de estos domingos se nos esta enseñando a orar, en esta ocasión Jesús enseña a a los suyos que nuestra oración debe ser humilde, y para ello se sirve de la parabola del fariseo y el publicano. Mientras el primero es el que tiene todo, hasta el premio por sus acciones, tan es así que Dios le sobra, el segundo, con una gran humildad, consciente de su pecado, lo deja todo en manos de Dios.
1.) Sábado III Semana de Cuaresma;
2.) Lecturas: Os 5, 15c; 6, 1-6 «Quiero misericordia, y no sacrificio»; Sal 50, 3-4.18-21a «Quiero misericordia, y no sacrificio»;
3.) Evangelio: Lc 18, 9-14 «El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no».
1.) Sábado III de Cuaresma. Santa Francisca Romana, rl (Para la conmemoración);
2.) Lecturas: Os 6, 1-6 (Quiero misericordia, y no sacrificio); Sal 50, 3-4.18-21a (Quiero misericordia, y no sacrificio);
3.) Evangelio: Lc 18, 9-14 «El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no»