LA RED BARREDERA (domingo XVII del T.O., ciclo "A"):
1.) La red es imagen de la Iglesia, en la que hay justos y pecadores;
2.) A la Iglesia pertenecen sus hijos manchados por el pecado, pero no sus manchas. No debemos dejar que se juzgue a nuestra Madre por lo que precisamente no es: los errores de quienes no han sido fieles a su vocación cristiana;
3.) Frutos de santidad.
En el programa de hoy se acabará el capítulo 3. Continuaremos con el punto 2 del segundo apartado, el punto 1 se leyó en el programa anterior.
San Alfonso M de Ligorio insiste en que no importa la oscuridad o situación en que nos encontremos, siempre podemos recurrir a María porque es voluntad de Dios que María sea refugio de los pecadores y Ella los conduce a Dios.
También aparecen algunas mujeres del A.T. que prefiguran a la Virgen María en virtudes, acciones o la misión como madre de Jesús.
"Eran dos las clases de hombres con los que el Salvador se relacionó durante su vida terrena: pobres y sencillos, y pecadores arrepentidos. Eran dos clases de hombres con los que más duramente luchó. Escribas y fariseos; es decir, precisamente los soberbios de saber y de virtudes, que se engrían de la presunta posesión de la justicia. Las riquezas en las que confían y en las que dan valor eterno, de modo que creen estar seguros del cielo y ya no tienen a Dios. Por tanto, son su recompensa. Hacen lo que la tradición tiene por bueno y justo, y desprecia a quienes se comportan de otro modo. Jesús designó su imagen con implacable dureza. Oran y ayunan para ser vistos por la gente. En ellos no encuentran la Gracia entrada", Santa Teresa Benedicta de la Cruz.
"Mientras tristes y amargados rezaban los hipócritas en las esquinas de las plazas para ser vistos por los hombres, Él (Cristo), apacible y amable, almorzaba con pecadores para ayudarles a cambiar sus vidas", Santo Tomás Moro.
Sor Faustina hizo ofrecimiento de ella misma por los pecadores con el consentimiento de su confesor. Jesús permitió por este ofrecimiento que experimentara el estado del alma y del corazón de los pecadores: sequedad, desconfianza, desesperación, tristeza.....Por estos momentos de sufrimiento aliviaba la agonia de Jesús y participaba en la redención del mundo. También hacía oración de humillación y amor para desagraviar al Señor por la ingratitud de algunas almas. A veces, Sor Faustina, se sentía sobrepasada cuando Jesús le mandaba que hiciera o dijera algo a la comunidad de hermanas, le pedía a su confesor que le librara de cumplirlos, sabía que era muy criticada en el convento y con estos mandatos del Señor sabía que le causarían sufrimiento. El confesor le decía que obedeciera, cosa que siempre hizo. El Señor le recompensaba con consolaciones, gracias y dones. Otra petición de Jesús muy importante para sor Faustina: que olvidara su propia voluntad, que su voluntad fuera la de Dios.
En el otoño de 1922 recibió la noticia de que su madre se estaba muriendo, obtuvo permiso para ir a visitar a su familia, su madre se restableció en cuanto la vio. Pasó unos días con sus familiares y volvió al convento sintiendo que regresaba a su verdadero hogar.
Lo que el Catecismo de la Iglesia católica nos dice sobre la oración. Hoy seguiremos comentando los puntos del Catecismo que hablan de la oración del Avemaría: hoy, concretamente, abordamos la frase "ruega por nosotros, pecadores". - Comentamos el Salmo 97: "Cantad al Señor un cántico nuevo". - En la sección Grandes Orantes, hoy abordamos la figura de San Alfonso María de Ligorio: "hay que orar con humildad".
1.) Viernes XIII Semana de Tiempo Ordinario. San Antonio María Zaccaría, pb (Memoria Libre);
2.) Lecturas: Am 8, 4-6.9-12 «Enviaré hambre al país, no de pan, sino de escuchar las palabras del Señor»; Sal 118, 2.10.20.30.40.131 «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios»;
3.) Evangelio: Mt 9, 9-13 «No tienen necesidad de médico los sanos; misericordia quiero y no sacrificios».
1.) Sábado después de Ceniza;
2.) Lecturas: Is 58, 9b-14 (Cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo, brillará tu luz en las tinieblas); Sal 85, 1-6 (Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad);
3.) Evangelio: Lc 5, 27-32 «No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan»
1.) Sábado I de Tiempo Ordinario. San Hilario, ob dc (Memoria Libre);
2.) Lecturas: 1 S 9, 1-4.10.17-19 y 10, 1a; Sal 20, 2-7;
3.) Evangelio: Mc 2, 13-17 «No he venido a llamar a justos, sino pecadores»
LA RED BARREDERA (domingo XVII del T.O., ciclo "A"):
1.) La red es imagen de la Iglesia, en la que hay justos y pecadores;
2.) A la Iglesia pertenecen sus hijos manchados por el pecado, pero no sus manchas. No debemos dejar que se juzgue a nuestra Madre por lo que precisamente no es: los errores de quienes no han sido fieles a su vocación cristiana;
3.) Frutos de santidad.
En el programa de hoy se acabará el capítulo 3. Continuaremos con el punto 2 del segundo apartado, el punto 1 se leyó en el programa anterior.
San Alfonso M de Ligorio insiste en que no importa la oscuridad o situación en que nos encontremos, siempre podemos recurrir a María porque es voluntad de Dios que María sea refugio de los pecadores y Ella los conduce a Dios.
También aparecen algunas mujeres del A.T. que prefiguran a la Virgen María en virtudes, acciones o la misión como madre de Jesús.
"Eran dos las clases de hombres con los que el Salvador se relacionó durante su vida terrena: pobres y sencillos, y pecadores arrepentidos. Eran dos clases de hombres con los que más duramente luchó. Escribas y fariseos; es decir, precisamente los soberbios de saber y de virtudes, que se engrían de la presunta posesión de la justicia. Las riquezas en las que confían y en las que dan valor eterno, de modo que creen estar seguros del cielo y ya no tienen a Dios. Por tanto, son su recompensa. Hacen lo que la tradición tiene por bueno y justo, y desprecia a quienes se comportan de otro modo. Jesús designó su imagen con implacable dureza. Oran y ayunan para ser vistos por la gente. En ellos no encuentran la Gracia entrada", Santa Teresa Benedicta de la Cruz.
"Mientras tristes y amargados rezaban los hipócritas en las esquinas de las plazas para ser vistos por los hombres, Él (Cristo), apacible y amable, almorzaba con pecadores para ayudarles a cambiar sus vidas", Santo Tomás Moro.
Sor Faustina hizo ofrecimiento de ella misma por los pecadores con el consentimiento de su confesor. Jesús permitió por este ofrecimiento que experimentara el estado del alma y del corazón de los pecadores: sequedad, desconfianza, desesperación, tristeza.....Por estos momentos de sufrimiento aliviaba la agonia de Jesús y participaba en la redención del mundo. También hacía oración de humillación y amor para desagraviar al Señor por la ingratitud de algunas almas. A veces, Sor Faustina, se sentía sobrepasada cuando Jesús le mandaba que hiciera o dijera algo a la comunidad de hermanas, le pedía a su confesor que le librara de cumplirlos, sabía que era muy criticada en el convento y con estos mandatos del Señor sabía que le causarían sufrimiento. El confesor le decía que obedeciera, cosa que siempre hizo. El Señor le recompensaba con consolaciones, gracias y dones. Otra petición de Jesús muy importante para sor Faustina: que olvidara su propia voluntad, que su voluntad fuera la de Dios.
En el otoño de 1922 recibió la noticia de que su madre se estaba muriendo, obtuvo permiso para ir a visitar a su familia, su madre se restableció en cuanto la vio. Pasó unos días con sus familiares y volvió al convento sintiendo que regresaba a su verdadero hogar.
Lo que el Catecismo de la Iglesia católica nos dice sobre la oración. Hoy seguiremos comentando los puntos del Catecismo que hablan de la oración del Avemaría: hoy, concretamente, abordamos la frase "ruega por nosotros, pecadores". - Comentamos el Salmo 97: "Cantad al Señor un cántico nuevo". - En la sección Grandes Orantes, hoy abordamos la figura de San Alfonso María de Ligorio: "hay que orar con humildad".
1.) Viernes XIII Semana de Tiempo Ordinario. San Antonio María Zaccaría, pb (Memoria Libre);
2.) Lecturas: Am 8, 4-6.9-12 «Enviaré hambre al país, no de pan, sino de escuchar las palabras del Señor»; Sal 118, 2.10.20.30.40.131 «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios»;
3.) Evangelio: Mt 9, 9-13 «No tienen necesidad de médico los sanos; misericordia quiero y no sacrificios».
1.) Sábado después de Ceniza;
2.) Lecturas: Is 58, 9b-14 (Cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo, brillará tu luz en las tinieblas); Sal 85, 1-6 (Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad);
3.) Evangelio: Lc 5, 27-32 «No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan»
1.) Sábado I de Tiempo Ordinario. San Hilario, ob dc (Memoria Libre);
2.) Lecturas: 1 S 9, 1-4.10.17-19 y 10, 1a; Sal 20, 2-7;
3.) Evangelio: Mc 2, 13-17 «No he venido a llamar a justos, sino pecadores»