1588 (cont.) -1589: Llamada a la conversión del ministro: Tras repasar lo que dice el Catecismo (1588) sobre la ordenación de los diáconos, comentamos el n. 1589 (con los marginales 460 y 1551), que recuerda cómo, ante la grandeza del oficio sacerdotal, los santos doctores insistieron en la urgente llamada a la conversión de aquellos a quienes el sacramento del Orden constituye en ministros. Así, san Gregorio Nacianceno enseña que el sacerdote necesita ser santificado para santificar, ser divinizado para divinizar; y el santo Cura de Ars decía conmovido: "El sacerdocio es el amor del Corazón de Jesús". - P. Walter Ciszek (11).
1585: La gracia del Espíritu Santo: Además del carácter indeleble, el sacramento del Orden comunica la gracia del Espíritu Santo que, día a día, va configurando al sacerdote con Cristo, Cabeza y Pastor, como ministro e instrumento vivo de Él. - P. Walter Ciszek (8).
1584: La mayor o menor santidad del ministro y la eficacia de su acción sacerdotal: Tras repasar los números anteriores, comentamos el n. 1584 (con los marginales 1128 y 1550), con la ayuda de la Exhortación apostólica "Pastores dabo vobis" de S. Juan Pablo II. Todos estos textos nos enseñan, por una parte, que quien actúa en los sacramentos (“ex opere operato”) es Cristo mismo, por lo que la indignidad del ministro no impide la validez de los mismos; pero, por otro lado, nos recuerdan que hay otros muchos actos del ministerio sacerdotal en cuya eficacia sí influye, para bien o para mal, la mayor o menor santidad del ministro. - P. Walter Ciszek (7).
La promoción vocacional: apostolados y testimonios de los pre-candidatos; apostolados de sacerdotes en la pastoral vocacional; apostolados de todo cristiano para las vocaciones según los consejos del Papa Francisco.
El P. Miguel Ángel dedica el programa de hoy a hablar de la santidad sacerdotal, para lo cual se apoyará en el capítulo 1 de la carta de S. Pablo a los Efesios.
1588 (cont.) -1589: Llamada a la conversión del ministro: Tras repasar lo que dice el Catecismo (1588) sobre la ordenación de los diáconos, comentamos el n. 1589 (con los marginales 460 y 1551), que recuerda cómo, ante la grandeza del oficio sacerdotal, los santos doctores insistieron en la urgente llamada a la conversión de aquellos a quienes el sacramento del Orden constituye en ministros. Así, san Gregorio Nacianceno enseña que el sacerdote necesita ser santificado para santificar, ser divinizado para divinizar; y el santo Cura de Ars decía conmovido: "El sacerdocio es el amor del Corazón de Jesús". - P. Walter Ciszek (11).
1585: La gracia del Espíritu Santo: Además del carácter indeleble, el sacramento del Orden comunica la gracia del Espíritu Santo que, día a día, va configurando al sacerdote con Cristo, Cabeza y Pastor, como ministro e instrumento vivo de Él. - P. Walter Ciszek (8).
1584: La mayor o menor santidad del ministro y la eficacia de su acción sacerdotal: Tras repasar los números anteriores, comentamos el n. 1584 (con los marginales 1128 y 1550), con la ayuda de la Exhortación apostólica "Pastores dabo vobis" de S. Juan Pablo II. Todos estos textos nos enseñan, por una parte, que quien actúa en los sacramentos (“ex opere operato”) es Cristo mismo, por lo que la indignidad del ministro no impide la validez de los mismos; pero, por otro lado, nos recuerdan que hay otros muchos actos del ministerio sacerdotal en cuya eficacia sí influye, para bien o para mal, la mayor o menor santidad del ministro. - P. Walter Ciszek (7).
La promoción vocacional: apostolados y testimonios de los pre-candidatos; apostolados de sacerdotes en la pastoral vocacional; apostolados de todo cristiano para las vocaciones según los consejos del Papa Francisco.
El P. Miguel Ángel dedica el programa de hoy a hablar de la santidad sacerdotal, para lo cual se apoyará en el capítulo 1 de la carta de S. Pablo a los Efesios.