Veinticuatro años anunciando la gran Esperanza

Un año para hacer el bien con María, Estrella de la Evangelización

El rincón del director

Por:
P. Luis Fernando de Prada
12-01-2023

Guiados por la estrella de la fe, seguimos navegando por el mar de la historia en este año 2023. Un año que -como es habitual- comenzó bajo la mirada de Santa María, Madre de Dios. A Ella se dirigía el Papa Francisco en su solemnidad (1-1-23), recordando que «a esta invocación, la Madre de Dios siempre responde, escucha nuestras peticiones, nos bendice con su Hijo entre los brazos, nos trae la ternura de Dios hecho carne. Nos da, en una palabra, esperanza». Sí, todos necesitamos de esta gran virtud, la gran Esperanza, como la llamaba Benedicto XVI en la que muchos consideran su encíclica más bella, Spe Salvi. También nosotros, como recordó Francisco, «recordamos con emoción su persona tan noble, tan amable. Y sentimos tanta gratitud en el corazón: gratitud a Dios por haberlo dado a la Iglesia y al mundo; gratitud a él, por todo el bien que ha realizado, y sobre todo por su testimonio de fe y de oración, especialmente en estos últimos años de su vida retirada» (31-12-22).

Joseph Ratzinger respondió desde niño a las llamadas del Señor, y cumplió lo que Él le iba pidiendo en las diversas etapas de su vida, como joven, sacerdote, teólogo, obispo y cardenal, hasta llegar al supremo pontificado, y dejarnos una última enseñanza de humildad, escondimiento y oración en el postrer tramo de su existencia terrena. Todo, movido por su respuesta de amor a ese Jesús al que consagró su vida y al que dirigía sus últimas palabras en la tierra: “Señor, te amo”.

¿Y nosotros, cómo emplearemos este nuevo año que el Señor nos ha concedido? En esa primera homilía de 2023 el Papa Francisco nos mostraba el ejemplo de los pastores de Belén, que fueron rápidamente a ver «al Dios cercano, al Dios que llegó pobre y ama estar con los pobres». En efecto, «fueron rápidamente, porque ante las cosas importantes es necesario reaccionar con prontitud, no posponerlas; porque “la gracia del Espíritu Santo ignora la lentitud” (S. Ambrosio)». Por eso, el Papa nos recordaba que «no podemos permanecer esperando cómodamente a que las cosas mejoren. Hay que levantarse, aprovechar las oportunidades que nos da la gracia, ir, arriesgar. Hoy … en lugar de sentarnos a pensar y a esperar que las cosas cambien, nos vendría bien preguntarnos: “Yo, ¿hacia dónde quiero ir este año? ¿A quién voy a hacer el bien?”».

Desde 1999 han sido muchas las personas que respondieron a la llamada que la Virgen María les dirigía de colaborar al servicio de una sencilla obra de evangelización que llegó por entonces a España, y que el 24 de enero de ese último año del siglo XX comenzaba sus emisiones en nuestra patria. Veinticuatro años en que numerosos colaboradores, miles de voluntarios y bienhechores espirituales y materiales, han hecho posible llevar la gran Esperanza a millones de personas a través de las ondas. Todos ellos pusieron a fructificar los talentos recibidos, y en lugar de esperar que las cosas cambiaran, procuraron hacer el bien, ayudando a esta radio evangelizadora.

En este año previo a nuestras bodas de plata, junto al agradecimiento y la oración por todos los que nos han precedido, le pedimos a la Reina de Radio María que también ahora sepamos poner nuestros talentos al servicio del Evangelio de su Hijo, de modo que todos los hombres puedan recibir el anuncio que fundamenta nuestra esperanza: «Quienes se dejan salvar por Jesús son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría» (Francisco, Evangelii Gaudium, 1).

Con mi bendición,

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La voz del director

Por:
P. Luis Fernando de Prada