Saludo entre María e Isabel. Ante el saludo de las dos primas tiene lugar la santificación de Juan Bautista. Las dos primas se retiran a una habitación y tiene lugar ese encuentro donde nacen las oraciones que rezamos cada día, el saludo de Isabel, bendita tu entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre y la respuesta de María, el Magníficat. Salen las dos primas de su aposento y San José decide marchar a los tres días de vuelta a Nazaret.