Ofrecemos una meditación de la Madre Verónica. En el Evangelio de la Presentación de Jesús en el templo se contempla la figura de Simeón, este anciano que ha gastado la vida entera con la esperanza y confianza inquebrantable en la promesa de que no acabarían sus días sin ver a Dios, su Salvador. Ojalá que la vida de tantos creyentes que amaron hasta el fin despierte en nosotros esa misma sed de ver a Dios, de abrazar a Cristo con todo nuestro corazón.