AMOR ADIOS (III)
Ni el amor a Dios, ni el amor de Dios a nosotros acaba aquí. Algo grande sucede y cambia nuestro modo de pensar y actuar, al descubrir que Dios nos ama hasta tal punto que nos quiere seguros junto a Él, en la morada de su eterna felicidad. En cierto momento eso es lo que Jesús dice a Sor Faustina. Y humildemente, ella, del modo más sencillo y comprensible nos dirá: “Sé solamente que amo y que soy amada”.