APOSTOLADO (II) El mes de octubre de 1936, durante unos Ejercicios Espirituales de ocho días, Sor Faustina tuvo una visión del infierno. [741] - Yo, Sor Faustina, conducida por un ángel, estuve en los abismos del infierno para hablar a las almas y dar testimonio de que el infierno existe. ¡Qué espantosamente grande es su extensión! Habría muerto a la vista de aquella realidad, si no me hubiera sostenido la omnipotencia de Dios. Lo escribo por orden del Señor para que ningún alma se excuse (diciendo) que el infierno no existe o que nadie estuvo allí ni sabe cómo es.