1605: “No es bueno que el hombre esté solo”: Pasamos al n. 1605 (con los marginales 372 y 1614), que nos enseña que el hombre y la mujer fueron creados el uno para el otro, iguales en dignidad, complementarios en su diversidad sexual, llamados a la comunión espiritual y corporal indisoluble. Lo hacemos comentando el 2º relato de la creación del hombre (Gen 2,18-25). - El matrimonio de Áquila y Priscila.