Seguiremos viendo cómo aparece el matrimonio en el Antiguo Testamento, especialmente en los libros proféticos. (Catecismo, 1611).
Seguiremos viendo cómo aparece el matrimonio en el Antiguo Testamento, especialmente en los libros proféticos. (Catecismo, 1611).
1610 (cont.): Gradualidad de la pedagogía divina respecto al matrimonio en la historia de Israel: Tras recordar la analogía entre las relaciones familiares presentes en el AT (nacimiento, esponsalidad, fraternidad) y el vínculo de Israel con Dios, profundizamos en el n. 1610 (con el marginal 2387). La unidad e indisolubilidad del matrimonio, basadas en el amor al único Dios, se van pidiendo de manera progresiva, tolerando males como el divorcio o la poligamia por “la dureza del corazón” del hombre, hasta que llegue la plenitud de la Revelación y Redención en Cristo. - Notas sobre la amistad (2) (P. Martín Descalzo).
1609-1610: El matrimonio en la pedagogía del Antiguo Testamento: Tras repasar el n. 1608 y las consecuencias del pecado original, pasamos al n. 1609 (con el marginal 410), que nos muestra que Dios no abandonó al hombre pecador, sino que le anunció la salvación futura en Cristo. El n. 1610 (con el marginal 1963) nos muestra cómo el Señor fue preparando ese momento central de la Historia bajo la pedagogía de la antigua Ley.- Notas sobre la amistad (1) (P. Martín Descalzo).
Respuesta de la misericordia de Dios al pecado original (1608): Comentamos el n. 1608 (con el marginal 55), que nos enseña que la gracia de Dios es capaz de sanar las heridas del pecado y hacer que los matrimonios puedan realizar el plan original de Dios sobre ellos.- Matrimonios de Fernando III el Santo (G. Castillo) (y 2).
1607 (cont.) : El pecado original: Tras releer el n. 1607 y el relato del pecado original (Gén 3), profundizamos en la esencia y consecuencias del mismo. - Matrimonio de Fernando III el Santo (Gerardo Castillo) (1).
1606-1607: El matrimonio bajo la esclavitud del pecado: Tras completar la exposición del plan de Dios sobre el matrimonio hablando de su dimensión procreativa, comenzamos a ver cómo el pecado rompe dramáticamente ese plan divino: el n. 1606 realiza una síntesis descriptiva del mal en las relaciones entre hombre y mujer; y el n. 1607 (con los marginales 1849 y 400) nos muestra cómo ese desorden procede del pecado, particularmente del original. - “Las columnas del mundo” (P. Martín Descalzo) (y 2).
1605 (cont.): “Serán los dos una sola carne”: Seguimos comentando el n. 1605, así como el 2º relato que hace el Génesis de la creación del hombre (Gen 2,18-25), con ayuda del P. José Granados.- “Las columnas del mundo” (P. Martín Descalzo) (1).
1605: “No es bueno que el hombre esté solo”: Pasamos al n. 1605 (con los marginales 372 y 1614), que nos enseña que el hombre y la mujer fueron creados el uno para el otro, iguales en dignidad, complementarios en su diversidad sexual, llamados a la comunión espiritual y corporal indisoluble. Lo hacemos comentando el 2º relato de la creación del hombre (Gen 2,18-25). - El matrimonio de Áquila y Priscila.
1604 (cont.): La unión conyugal, imagen de Dios: Retomamos el comentario del n. 1604, profundizando en el primer relato de la creación del hombre (Gen 1,26-31) y en la explicación del matrimonio como imagen de Dios.- “Ana Magdalena” (P. Martín Descalzo).
1604 (cont.): La creación del varón y la mujer según el Génesis: Analizamos el n. 1604, que nos enseña que, habiendo creado Dios, que es Amor, a su imagen y semejanza al varón y la mujer, el amor mutuo entre ellos se convierte en imagen del amor con que Dios ama al hombre. Leemos los dos relatos del Génesis sobre la creación del hombre, y comentamos brevemente el primero de ellos (Gen 1,26-31). - “Vivir es convivir” (y 3) (P. Martín Descalzo).
1603 (cont.) -1604: El matrimonio, obra de Dios, fundamento de toda sociedad humana: Profundizamos en el comentario al n. 1603 (con los marginales 371, 2331 y 2210), que nos enseña que la vocación al matrimonio se inscribe en la naturaleza misma del varón y la mujer, según salieron de la mano del Creador. Las diversidades del matrimonio en cada cultura no impiden sus rasgos comunes y permanentes, entre ellos, un cierto sentido de la grandeza misteriosa de la unión matrimonial. Y pasamos al n. 1604 (con el marginal 355).- “Vivir es convivir” (2) (P. Martín Descalzo).
1602 (cont.) -1603: El matrimonio, reflejo de la relación esponsal del hombre con Dios: Profundizamos en el n. 1602 (con los marginales 369 y 796), y vemos cómo la alianza matrimonial entre varón y mujer está llamada a ser imagen de la relación entre Cristo-Esposo, y la Iglesia- Esposa. Y comenzamos el comentario al n. 1603, que nos muestra cómo el autor del matrimonio en el orden de la creación es el mismo Dios. - “Vivir es convivir” (1) (P. Martín Descalzo).
1601-1602: El matrimonio (introducción): Tras situar este tratado en el conjunto del Catecismo, comenzamos su exposición comentando la definición descriptiva del matrimonio que hace el n. 1601, como alianza de toda la vida entre varón y mujer, ordenada al bien de los cónyuges y a la generación y educación de los hijos, elevada por Cristo a la dignidad de sacramento entre bautizados. Y comenzamos a exponer el n. 1602, que nos muestra la presencia del matrimonio del principio al fin de la Sgda. Escritura. - “Los miércoles, milagro” (P. Martín Descalzo).
1598 (cont.)-1600: Resumen (y 5): Profundizamos en la explicación del n. 1598 (con los nn. 256 y 257 del Youcat) sobre el sacerdocio reservado a los varones, y pasamos al n. 1599 (con el 258 del Youcat), sobre la relación entre el sacerdocio y el celibato. Finalmente, recordamos en el 1600 que solo los obispos pueden conferir este sacramento. - P. Pablo Domínguez (y 3).
1596-1598: Resumen (4): Exponemos lo que resume el Catecismo sobre los diáconos en el n. 1596 (que completamos con el n. 255 del Youcat); también, la explicación de cómo se confiere el sacramento del Orden (n. 1597), y comenzamos a exponer el n. 1598 sobre quién puede recibir este sacramento. - P. Pablo Domínguez (2).