En el judaísmo, la palabra asociada al matrimonio es “santidad”, pero hoy día hemos olvidado esa sacralidad propia de los esposos, devaluando su intimidad conyugal a mera relación afectivo-sexual; pero en el plan de Dios hay algo mucho más grande previsto para la entrega mútua del hombre y la mujer. Esto lo sabe sin duda un santo como Fernando III de Castilla, que contrajo matrimonio con Beatriz de Suabia, y posteriormente con Juana de Ponthieu. En nuestra tertulia hablamos con un matrimonio de Málaga que también ha descubierto en su propia casa un altar nupcial: Miguel Ángel Martínez y Rocío González.