El amor es posible en el matrimonio pero tiene un precio. Si queremos experimentar la esponsalidad que ofrece la cultura judeo-cristiana debemos renunciar a la búsqueda de nuestra propia felicidad según los falsos ideales románticos. Así hicieron Isidro Labrador y María Toribia, el milagroso matrimonio que todos conocemos como San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza. En nuestra tertulia hablamos con nuestros invitados Marcos Arnanz y Miriam Higueras, sobre esta renuncia y los frutos que podemos ver en nuestro matrimonio si la aceptamos.