Lectura de la carta del 18 de noviembre de 1935, dirigida a su ti María. Trata de consolar a su tía en sus sufrimientos, pero se siente impotente para solucionarlos, porque se ve muy pequeño. Le pide que ruegue a la Virgen porque ella si que le puede escuchar y que lo haga en confianza, porque de la mano de María llegaremos a la meta, aunque sudemos gotas de sangre.
En la segunda parte comentamos esta carta. En primer lugar destacar en cariño a sus tíos que sufren, y a los que querría evitar esos sufrimientos. También cabe destacar el consuelo de Dios, sobre todo cuando estamos en desolación. Terminamos la emisión orando con el Hno. Rafael, con la oración titulada “Pelando nabos”