Nos recuerda el P. Valentín la festividad de la Asunción de la Virgen en cuerpo y alma a los cielos y su proclamación como dogma de fe por parte del Papa Pio XII en 1950. Quizas lo hubiese proclamado años antes, pero el mundo entero estaba en guerra. Hoy no hay una guerra mundial pero el número de muertes debidas al aborto y la eutanasia, el hambre y las guerras locales son enormes. Quizas, en estos momentos tan dificiles, sería el momento de invocar en todo momento a la Virgen, a nuestra Reina, a nuestra Madre.