De nada nos sirven nuestras quejas por las cosas malas que nos ocurren. En medio de la Cuaresma, la Iglesia también nos invita a salir de nuestro cómodo, pero oscuro rincón de problemas y tinieblas para que el resplandor de la luz de la Pascua nos ilumine y podamos reflejar alegrías y no penas. Seamos luz de Cristo y reflejemos esta a cuantos nos rodean