El relato de hoy, cuenta el caso de una enfermera que trabajaba en un hospital de leprosos, y lo admirada que era por un periodista, y pone de manifiesto como solo con la gracia de Jesús en la Eucaristía se tiene fuerza y amor para trabajar con heroismo junto a leprosos con graves y muy feas heridas, sin miedo al contagio, pero con la confianza en Dios