Concupiscencia

Catecismo de la Iglesia Católica 31/01/24

Catecismo de la Iglesia Católica 31/01/24

1426-1427: Debilidad, concupiscencia y conversión: El n. 1426 (con los marginales 405 y 1264) nos explica que la vida nueva recibida en la iniciación cristiana no suprime la fragilidad de la naturaleza humana ni la inclinación al pecado o concupiscencia, que permanece en los bautizados para que sirva como ocasión de maduración en la lucha por la conversión y la santidad. Y comenzamos el comentario al n. 1427, sobre la llamada que hacía Jesús a la conversión. - Familia de Sta. Teresita (84). -

Catecismo de la Iglesia Católica 12/07/22

1264: La remisión de los pecados no elimina la concupiscencia: El n. 1264 (con los marginales 976, 2514, 1426 y 403) enseña que, a pesar de que el Bautismo perdona todos los pecados, permanecen en el bautizado las fragilidades de la vida humana y la inclinación al pecado, que la Tradición llama concupiscencia, que no daña al que no consiente en ella, sino que le ayuda a madurar en el combate espiritual, apoyado en la gracia de Cristo.- Vida de S. Ignacio de Loyola (54).
Catecismo de la Iglesia Católica 31/01/24

Catecismo de la Iglesia Católica 31/01/24

1426-1427: Debilidad, concupiscencia y conversión: El n. 1426 (con los marginales 405 y 1264) nos explica que la vida nueva recibida en la iniciación cristiana no suprime la fragilidad de la naturaleza humana ni la inclinación al pecado o concupiscencia, que permanece en los bautizados para que sirva como ocasión de maduración en la lucha por la conversión y la santidad. Y comenzamos el comentario al n. 1427, sobre la llamada que hacía Jesús a la conversión. - Familia de Sta. Teresita (84). -

Catecismo de la Iglesia Católica 12/07/22

1264: La remisión de los pecados no elimina la concupiscencia: El n. 1264 (con los marginales 976, 2514, 1426 y 403) enseña que, a pesar de que el Bautismo perdona todos los pecados, permanecen en el bautizado las fragilidades de la vida humana y la inclinación al pecado, que la Tradición llama concupiscencia, que no daña al que no consiente en ella, sino que le ayuda a madurar en el combate espiritual, apoyado en la gracia de Cristo.- Vida de S. Ignacio de Loyola (54).