El eclipse y Cristo. Hoy celebramos a San Agustín. Feria en Villacañas y mensaje a los jóvenes. Ser cristiano es tener a Cristo en el centro del corazón y de la vida. Pronto comenzará el nuevo curso; encomendar a los profesores. Santa Teresa de Calcuta.
Ser de Cristo es lo mejor que nos ha podido pasar en la vida y eso conlleva dar testimonio de Él ante el mundo. Eso lo vemos en las vidas de los santos. Ahora nos toca dar a nosotros testimonio de fidelidad y de confianza.
Os propongo esta reflexión: estamos llamados a tener un encuentro con Cristo, encontrarnos con el Maestro de Galilea. Dejarnos iluminar con su luz. ¿Qué es lo que el Señor quiere de cada uno? Preparémonos para recibir al Vicario de Cristo.
Punto 92. ¿Tenía Cristo un verdadero cuerpo humano? Cristo asumió un verdadero cuerpo humano, mediante el cual Dios invisible se hizo visible. Por esta razón, Cristo puede ser representado y venerado en las sagradas imágenes.
"Mientras tristes y amargados rezaban los hipócritas en las esquinas de las plazas para ser vistos por los hombres, Él (Cristo), apacible y amable, almorzaba con pecadores para ayudarles a cambiar sus vidas", Santo Tomás Moro.
“Una palabra habló el Padre, que fue su Hijo, y ésta habla siempre en eterno silencio, y en silencio ha de ser oída del alma", San Juan de la Cruz. Tema: Cristo.
En esta primera charla cuaresmal, el P. Francesco Voltaggio explica que la Primera Carta de Pedro invita a contemplar a Cristo como el Siervo sufriente cuyas heridas nos curan y regeneran, especialmente en el tiempo de Cuaresma, camino de conversión hacia la Pascua. La Cuaresma se presenta como un proceso de renovación interior, donde el cristiano renuncia al hombre viejo para revestirse del nuevo, a imagen de Cristo resucitado. San Pedro relaciona el sufrimiento de Cristo con la liberación pascual, mostrando cómo Él cumple las figuras del Éxodo, del Cordero pascual y del Siervo de Isaías. El apóstol dirige su exhortación a los esclavos cristianos, llamándolos a soportar el sufrimiento injusto como participación en la pasión redentora de Cristo. El P. Voltaggio explica que la Iglesia primitiva no abolió la esclavitud de modo político, sino que la transformó desde dentro, inspirando a amos y siervos a reconocerse como hermanos en Cristo. El sufrimiento tiene valor solo si se asocia a Cristo y se vive con gratuidad y paciencia, fruto de la gracia del Espíritu Santo. Finalmente, la Cuaresma se define como un vaciarse por amor, imitando la humildad de Jesús, para llenarse de su vida y alcanzar la alegría pascual de la resurrección.
El eclipse y Cristo. Hoy celebramos a San Agustín. Feria en Villacañas y mensaje a los jóvenes. Ser cristiano es tener a Cristo en el centro del corazón y de la vida. Pronto comenzará el nuevo curso; encomendar a los profesores. Santa Teresa de Calcuta.
Ser de Cristo es lo mejor que nos ha podido pasar en la vida y eso conlleva dar testimonio de Él ante el mundo. Eso lo vemos en las vidas de los santos. Ahora nos toca dar a nosotros testimonio de fidelidad y de confianza.
Os propongo esta reflexión: estamos llamados a tener un encuentro con Cristo, encontrarnos con el Maestro de Galilea. Dejarnos iluminar con su luz. ¿Qué es lo que el Señor quiere de cada uno? Preparémonos para recibir al Vicario de Cristo.
Punto 92. ¿Tenía Cristo un verdadero cuerpo humano? Cristo asumió un verdadero cuerpo humano, mediante el cual Dios invisible se hizo visible. Por esta razón, Cristo puede ser representado y venerado en las sagradas imágenes.
"Mientras tristes y amargados rezaban los hipócritas en las esquinas de las plazas para ser vistos por los hombres, Él (Cristo), apacible y amable, almorzaba con pecadores para ayudarles a cambiar sus vidas", Santo Tomás Moro.
“Una palabra habló el Padre, que fue su Hijo, y ésta habla siempre en eterno silencio, y en silencio ha de ser oída del alma", San Juan de la Cruz. Tema: Cristo.
En esta primera charla cuaresmal, el P. Francesco Voltaggio explica que la Primera Carta de Pedro invita a contemplar a Cristo como el Siervo sufriente cuyas heridas nos curan y regeneran, especialmente en el tiempo de Cuaresma, camino de conversión hacia la Pascua. La Cuaresma se presenta como un proceso de renovación interior, donde el cristiano renuncia al hombre viejo para revestirse del nuevo, a imagen de Cristo resucitado. San Pedro relaciona el sufrimiento de Cristo con la liberación pascual, mostrando cómo Él cumple las figuras del Éxodo, del Cordero pascual y del Siervo de Isaías. El apóstol dirige su exhortación a los esclavos cristianos, llamándolos a soportar el sufrimiento injusto como participación en la pasión redentora de Cristo. El P. Voltaggio explica que la Iglesia primitiva no abolió la esclavitud de modo político, sino que la transformó desde dentro, inspirando a amos y siervos a reconocerse como hermanos en Cristo. El sufrimiento tiene valor solo si se asocia a Cristo y se vive con gratuidad y paciencia, fruto de la gracia del Espíritu Santo. Finalmente, la Cuaresma se define como un vaciarse por amor, imitando la humildad de Jesús, para llenarse de su vida y alcanzar la alegría pascual de la resurrección.