Jesús nos reprocha nuestra falta de generosidad, y enltede la de los pobres que dan hasta de que les es necesario. ¡Como podemos hablar de pobreza si no nos desprendernos de nada!
Ante la encrucijada que le habían puesto los fariseos planteándole
la cuestión del matrimonio y el divorcio, Jesús sitúa el debate en su
verdadero horizonte recordándoles la intención originaria del Creador y
subrayando la indisolubilidad del matrimonio. Jesús va a recordar, una
vez más, que el Reino de Dios es para aquellos que -como niños-
confían, se abren y se abandonar por completo a la benevolencia divina.
Esta respuesta va a valer tanto para aquella persona que se acercó a
Jesús pero que vivía seducido por las riquezas que aprisionaban su
corazón, como para Santiago y Juan que, a pesar de haber escuchado el
tercer anuncio de la Pasión, siguen buscando puestos de honor y gloria.
Jesús nos reprocha nuestra falta de generosidad, y enltede la de los pobres que dan hasta de que les es necesario. ¡Como podemos hablar de pobreza si no nos desprendernos de nada!
Ante la encrucijada que le habían puesto los fariseos planteándole
la cuestión del matrimonio y el divorcio, Jesús sitúa el debate en su
verdadero horizonte recordándoles la intención originaria del Creador y
subrayando la indisolubilidad del matrimonio. Jesús va a recordar, una
vez más, que el Reino de Dios es para aquellos que -como niños-
confían, se abren y se abandonar por completo a la benevolencia divina.
Esta respuesta va a valer tanto para aquella persona que se acercó a
Jesús pero que vivía seducido por las riquezas que aprisionaban su
corazón, como para Santiago y Juan que, a pesar de haber escuchado el
tercer anuncio de la Pasión, siguen buscando puestos de honor y gloria.