El relato de hoy del P. Alfonso del Río quiere poner de manifiesto que si miramos con ojos de fe todos los acontecimientos que nos ocurren en nuestra vida descubriremos que Todo está guiado por el Señor, y no nos quedará más remedio que confesar, como Pedro, "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo"
El Padre Pío, maestro de la noche oscura, nos enseña cómo vivir el momento de la noche, de la oscuridad, del silencio. Nos dice: "El alma se somete al Señor: 'no se haga mi voluntad, sino la tuya'". También nos enseña que, para pulir nuestra alma, el Señor lo hace a través del martillo y el cincel. Veamos cuáles son esos martillos y cinceles.
El relato de hoy del P. Alfonso del Río quiere poner de manifiesto que si miramos con ojos de fe todos los acontecimientos que nos ocurren en nuestra vida descubriremos que Todo está guiado por el Señor, y no nos quedará más remedio que confesar, como Pedro, "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo"
El Padre Pío, maestro de la noche oscura, nos enseña cómo vivir el momento de la noche, de la oscuridad, del silencio. Nos dice: "El alma se somete al Señor: 'no se haga mi voluntad, sino la tuya'". También nos enseña que, para pulir nuestra alma, el Señor lo hace a través del martillo y el cincel. Veamos cuáles son esos martillos y cinceles.