Epílogo Mística Ciudad de Dios (y II).
Sor María termina la Mística Ciudad de Dios narrando lo que vive en el momento final de la redacción: la unión con María Inmaculada y la lucha contra el dragón, la entrega de la obra escrita por parte de la Trinidad a la Madre Inmaculada y la visión del árbol de la vida como alimento y centro de la vida espiritual.
Epílogo Mística Ciudad de Dios (I). Sor María presenta el final de la "Mística ciudad de Dios" como un mensaje de la Virgen Inmaculada, que esta obra va dirigida a las hijas del monasterio de la Concepción de Ágreda y lo que supone para ella como abadesa ser madre espiritual de las monjas y al mismo tiempo cómo tienen que vivir como concepcionistas franciscanas según la doctrina que aquí queda escrita y la ayuda e intercesión de San Miguel y San Francisco.
Coronación de María (I)
María al llegar en cuerpo y alma al cielo es llevada al trono de la gloria donde cada una de las tres Personas divinas le hablan y luego la coronan poniéndole una cortina de gloria sobre ella. Todos en el cielo, santos y ángeles, veneran a la Reina de cielo.
Entrada de María en el cielo. El alma de María entra en el cielo en compañía de su Hijo. No tiene juicio. Cristo la presenta al trono de la Santísima Trinidad y los Tres la acogen junto a ellos.
Seguimos viendo sus escritos en su libro más conocido: "La mística ciudad de Dios". Estamos en los finales, en el feliz tránsito de la Virgen María al Cielo.
Despedida de María: María se despide de los lugares Santos en compañía de San Juan y los ángeles, hace una oración de despedida a la Iglesia y deja su testamento.
Estamos viendo "La mística ciudad de Dios", de Sor María de Jesús de Ágreda, en la tercera parte, cuando la Virgen celebra fiestas muy importantes tanto de su Hijo como de Ella, como de otros santos y de los ángeles. Sor María de Jesús nos enseña a valorar mucho esa relación espiritual con los ángeles que tanto nos ayudan desde el cielo y cuando nos dejamos guiar por ellos.
María celebra su Presentación, la fiesta de sus padres y la de San José.
María vive con gozo, unida a los ángeles, el recuerdo de su paso por el Templo. Se suma su Hijo. Con sus padres sigue dando gracias a Dios y con San José vive esa unión y le pide que interceda por toda la Iglesia.
La conversión de San Pablo
María sabe que Pablo va a ser un gran apóstolo, pero tiene que llegar ante su conversión. Ella ora para que llegue pronto ese momento y después con los ángeles canta himnos de acción de gracias a Dios. También reza por él una vez que comienza su vida de apóstol ante los momentos internos de sufrimiento del apóstol.
Epílogo Mística Ciudad de Dios (y II).
Sor María termina la Mística Ciudad de Dios narrando lo que vive en el momento final de la redacción: la unión con María Inmaculada y la lucha contra el dragón, la entrega de la obra escrita por parte de la Trinidad a la Madre Inmaculada y la visión del árbol de la vida como alimento y centro de la vida espiritual.
Epílogo Mística Ciudad de Dios (I). Sor María presenta el final de la "Mística ciudad de Dios" como un mensaje de la Virgen Inmaculada, que esta obra va dirigida a las hijas del monasterio de la Concepción de Ágreda y lo que supone para ella como abadesa ser madre espiritual de las monjas y al mismo tiempo cómo tienen que vivir como concepcionistas franciscanas según la doctrina que aquí queda escrita y la ayuda e intercesión de San Miguel y San Francisco.
Coronación de María (I)
María al llegar en cuerpo y alma al cielo es llevada al trono de la gloria donde cada una de las tres Personas divinas le hablan y luego la coronan poniéndole una cortina de gloria sobre ella. Todos en el cielo, santos y ángeles, veneran a la Reina de cielo.
Entrada de María en el cielo. El alma de María entra en el cielo en compañía de su Hijo. No tiene juicio. Cristo la presenta al trono de la Santísima Trinidad y los Tres la acogen junto a ellos.
Seguimos viendo sus escritos en su libro más conocido: "La mística ciudad de Dios". Estamos en los finales, en el feliz tránsito de la Virgen María al Cielo.
Despedida de María: María se despide de los lugares Santos en compañía de San Juan y los ángeles, hace una oración de despedida a la Iglesia y deja su testamento.
Estamos viendo "La mística ciudad de Dios", de Sor María de Jesús de Ágreda, en la tercera parte, cuando la Virgen celebra fiestas muy importantes tanto de su Hijo como de Ella, como de otros santos y de los ángeles. Sor María de Jesús nos enseña a valorar mucho esa relación espiritual con los ángeles que tanto nos ayudan desde el cielo y cuando nos dejamos guiar por ellos.
María celebra su Presentación, la fiesta de sus padres y la de San José.
María vive con gozo, unida a los ángeles, el recuerdo de su paso por el Templo. Se suma su Hijo. Con sus padres sigue dando gracias a Dios y con San José vive esa unión y le pide que interceda por toda la Iglesia.
La conversión de San Pablo
María sabe que Pablo va a ser un gran apóstolo, pero tiene que llegar ante su conversión. Ella ora para que llegue pronto ese momento y después con los ángeles canta himnos de acción de gracias a Dios. También reza por él una vez que comienza su vida de apóstol ante los momentos internos de sufrimiento del apóstol.