Epílogo Mística Ciudad de Dios (I). Sor María presenta el final de la "Mística ciudad de Dios" como un mensaje de la Virgen Inmaculada, que esta obra va dirigida a las hijas del monasterio de la Concepción de Ágreda y lo que supone para ella como abadesa ser madre espiritual de las monjas y al mismo tiempo cómo tienen que vivir como concepcionistas franciscanas según la doctrina que aquí queda escrita y la ayuda e intercesión de San Miguel y San Francisco.