En el día de hoy, y con el relato evangelico del Jesús caminando sobre las aguas del lago, vemos como Cristo, en algunas ocasiones de nuestra vida, quiere subirse a nuestra vida precisamente cuando más oscura es la noche de la vida y más azota la tormenta. La buena noticia es que Cristo puede llenar esa oscuridad, si le dejamos, y entonces el día empezará a abrirse y la luz de Cristo volverá a brillar