Nuestro corazón tiene sed en muchas ocasiones, pero solo el Amor es capaz de aplacar esa gran sed. El día que Jesús y la Samaritana se encontraron en el pozo de Sicar se encontraron dos grandes sedientes, aquella mujer que tenía mucho más que esa de sed corporal y Cristo que tenía sed del amor de esa mujer y de toda la humanidad, Sed que ninguna fuente puede apagar más que el amor de Dios mismo
El corazón humano tiene en su corazón un ansia de alegría, felicidad y amor que solo puede llenar algo inmensamente grande. El Señor es el único que nos puede quitar ese hambre y se ha dado totalmente en Jesucristo, Su Hijo
En la sección "Nunca solos", el P. Javier García aborda el tema de la sed de Dios, más que un bienestar personal.
En "Enculturarte", Mercedes de Castro habla de Rosalía Tra-Tra.
Hoy contamos con el testimonio de Luica Piccotti, astrofísico en la Universidad de Santiago de Compostela.
Segunda meditación de los Ejercicios Espirituales dirigidos por el P. Isaac Parra, de la mano del Padre Pío.
Reflexionamos sobre la secuencia de Pentecostés y nos hacemos conscientes de cómo cada petición resuena en nuestra vida.
¿Quién me ha creado y para qué he sido creado?: el relato del Génesis nos revela que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios por Amor. Por eso, tenemos sed de Dios, porque solamente descansaremos cuando descansemos en Él.
Nuestro mundo está sediento de Dios, incluso los que están más alejados parece que tienen ansiedad por conocerlo, y los que lo conocemos tenemos el deber de darlo a conocer a quienes lo buscan
Miguel de Unamuno, en uno de sus escritos, el soneto titulado "Incredulidad y fe", nos habla de la fe de la samaritana que se encontró al borde del pozo con Cristo, y de como Cristo nos pide que le demos de beber nuestro amor, tan poca cosa, pero es lo que Cristo desea, porque Él tiene sed de mí, pero lo que quiere Él es darnos del agua de la Fe
La historia de hoy nos pone de manifiesto que Cristo es el manantial que da la vida a todos los hombres, y nos pone como ejemplo la historia de tantos hombres superpoderosos que a la hora de la muerte descubren que no pueden llevarse nada, La sed del corazón solo lo sacia el manantial de Agua viva que nos da Cristo
Nuestro corazón tiene sed en muchas ocasiones, pero solo el Amor es capaz de aplacar esa gran sed. El día que Jesús y la Samaritana se encontraron en el pozo de Sicar se encontraron dos grandes sedientes, aquella mujer que tenía mucho más que esa de sed corporal y Cristo que tenía sed del amor de esa mujer y de toda la humanidad, Sed que ninguna fuente puede apagar más que el amor de Dios mismo
El corazón humano tiene en su corazón un ansia de alegría, felicidad y amor que solo puede llenar algo inmensamente grande. El Señor es el único que nos puede quitar ese hambre y se ha dado totalmente en Jesucristo, Su Hijo
En la sección "Nunca solos", el P. Javier García aborda el tema de la sed de Dios, más que un bienestar personal.
En "Enculturarte", Mercedes de Castro habla de Rosalía Tra-Tra.
Hoy contamos con el testimonio de Luica Piccotti, astrofísico en la Universidad de Santiago de Compostela.
Segunda meditación de los Ejercicios Espirituales dirigidos por el P. Isaac Parra, de la mano del Padre Pío.
Reflexionamos sobre la secuencia de Pentecostés y nos hacemos conscientes de cómo cada petición resuena en nuestra vida.
¿Quién me ha creado y para qué he sido creado?: el relato del Génesis nos revela que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios por Amor. Por eso, tenemos sed de Dios, porque solamente descansaremos cuando descansemos en Él.
Nuestro mundo está sediento de Dios, incluso los que están más alejados parece que tienen ansiedad por conocerlo, y los que lo conocemos tenemos el deber de darlo a conocer a quienes lo buscan
Miguel de Unamuno, en uno de sus escritos, el soneto titulado "Incredulidad y fe", nos habla de la fe de la samaritana que se encontró al borde del pozo con Cristo, y de como Cristo nos pide que le demos de beber nuestro amor, tan poca cosa, pero es lo que Cristo desea, porque Él tiene sed de mí, pero lo que quiere Él es darnos del agua de la Fe
La historia de hoy nos pone de manifiesto que Cristo es el manantial que da la vida a todos los hombres, y nos pone como ejemplo la historia de tantos hombres superpoderosos que a la hora de la muerte descubren que no pueden llevarse nada, La sed del corazón solo lo sacia el manantial de Agua viva que nos da Cristo