Fuga de los apóstoles. Los apóstoles se dispersan y huyen al ver cómo su Maestro es apresado. La Virgen lo ve todo en oración y no reprende después a los apóstoles, sino que ora por ellos para que se mantengan firmes y no se dejen llevar por el demonio como Judas Iscariote, que termina dominado por él y ahorcado.