PROGRAMA 416: San Francisco se dejó consumir por el fuego del amor divino tras experimentar la inmensa misericordia de Dios, respondiendo a su perdón con un corazón apasionado y reconciliado con toda la creación. Santa Clara hizo del silencio interior y exterior un espacio sagrado de escucha para discernir las mociones del Espíritu, transformando el trabajo cotidiano en una serena ofrenda de encuentro con el Señor.