Jesús envía a dos de sus discípulos a preparar la cena de Pascua, en la que les va a anticipar su entrega, que ocurrirá al día siguiente con su muerte en el madero de la cruz. Con la institución de la Eucaristía, Jesús les deja a los suyos el memorial de su pasión. Su entrega acontecerá según el designio salvador del Padre, que redimirá con ella a todos los hombres.