El domingo celebrábamos Pentecostes, y el P: Guillermo con compara nuestra vida cristiana con un coche. A veces pretendemos vivir cristianamente, pero sin la ayuda del Espiritu Santo, es decir, moviendo el coche con nuestras fuerzas, empujándolo. Es verdad que podríamos, pero muy poca distancia, eso nos pasa con nuestra vida, sin el Espiritu de Dios no podemos hacer nada. Dejemos que la Fuerza Divina mueva nuestra vida, pero preocupados por estar activos con la vida de los sacramentos y la oración