En este nuevo abordaje de la realidad del dolor y sus consecuencias atenderemos a las diversas interpretaciones del dolor.
En este nuevo abordaje de la realidad del dolor y sus consecuencias atenderemos a las diversas interpretaciones del dolor.
La enfermedad, el dolor y el sufrimiento se han contado siempre entre los problemas más graves que aqueja la vida humana. En la enfermedad, el ser humano experimenta su impotencia, sus límites y su finitud. Frente a esto, la compasión de Cristo hacia los enfermos y sus numerosas curaciones de dolientes de toda clase son un signo maravilloso de que “Dios ha visitado a su pueblo” y de que el Reino de Dios está muy cerca.
Hoy veremos algunas consideraciones sobre la cultura.
Estamos en pleno tiempo litúrgico de Cuaresma. Dentro de muy pocas semanas reviviremos la tragedia de la Pasión y Muerte de Jesús, dentro del misterioso Plan de Salvación de Dios para la humanidad portadora del estigma de Adán y necesitada, por ello, de una acción redentora equiparable a la ofensa causante. Siendo horrible e injustísimo el tormento físico infligido a Jesús por la soldadesca del procurador romano Poncio Pilato hasta causarle la muerte, , no fue únicamente este descomunal castigo el que tuvo que soportar Jesús, sino que también se vio agraviado intensa y extensamente, desde el comienzo de su predicación hasta el momento mismo de su muerte en la cruz, por un acoso psicológico y moral de los cabecillas del pueblo judío, de efectos tan dolorosos y tan perversos como el propio tormento físico, y más tratándose de una mente tan pura , tan delicada y tan omnisciente como la de Jesús.
En esta segunda parte del tema de la cultura del sábado y el domingo que abordamos ahora como continuación de la inmediata anterior, hablaremos específicamente del domingo, en este caso del domingo cristiano, del día del Señor, inaugurado como tal con su gloriosa Resurrección, causa y fundamento de nuestra fe en Él y en su sagrada doctrina.
¿Qué significación tiene el sábado para los judíos? ¿Qué sentido tiene el domingo para los cristianos? ¿Hay algún tipo de relación entre uno y otro? ¿Aceptó la Iglesia fundada por Cristo la semana de los judíos, sustituyendo su sábado por el domingo como una institución totalmente nueva? Comenzamos por considerar de dónde proviene el sábado.
Hoy es la víspera de la fiesta de la Epifanía, que los cristianos identificamos festivamente con la conmemoración de la Adoración de los Reyes Magos al Niño Jesús, nuestro Señor y Dios. Litúrgicamente, una ocasión para los cristianos de adorar al Niño Jesús. Profanamente, para el mundo infantil, una noche de ilusión en la que los Reyes Magos, en su anual paso hacia Belén para ofrecer sus presentes al Niño divino, dejan también algunos regalos al resto de los niños. De todo ello nos habla en este programa Juan José Díaz Franco.
Tal y como proponíamos en el anterior programa de “Cultura para la fe” hablaremos del término “signo de los tiempos” que, como expresión genérica es recogida en muchos documentos del Magisterio de la Iglesia con ocasión del Concilio Vaticano II.
Seguimos hablando del Concilio Vaticano II y sus aspectos culturales. A día de hoy, y ya transcurridos casi tres cuartos del siglo XXI, el recuerdo y las enseñanzas de este Concilio debiera constituir nuestra más inmediata y mejor referencia actualizada de la fe de la Iglesia Católica, es decir universal, esta fe que contiene las aportaciones dogmáticas y pastorales contenidas en el credo de los Apóstoles que practicamos los fieles católicos. Por eso ¡cómo no interesarnos por este Concilio, que recuerda y resume las esencias de la cultura de la fe que nos salva!
Después de haber comentado, desde el punto de vista de la cultura para la fe, los tres primeros de los cuatro grandes Decretos del Concilio Vaticano II, a saber, las dos Constituciones Dogmáticas sobre la Iglesia y la Sagrada Revelación y la Constitución sobre la Sagrada Liturgia, corresponde ahora hacerlo con el cuarto de estos grandes Decretos, la Constitución “Gaudium et Spes” (“Los gozos y las esperanzas”) sobre la iglesia en el mundo de hoy.
Aspectos culturales del Concilio Vaticano II (2ª parte). Comentarios relativos a las constituciones sobre la Sagrada Revelación y sobre la Iglesia.
La dimensión cultural de la liturgia católica.
En el anterior programa de “Cultura para la fe”, tratábamos del Concilio Vaticano II de San Juan XXIII. Hoy hablaremos del Concilio Vaticano II de San Pablo VI.
Seguimos hablando sobre el Concilio Vaticano II, en el que conviene recalar con más frecuencia. La doctrina conciliar emanada del Vaticano II es el máximo exponente del ideario de la fe católica. La magna reunión de todos los Obispos del orbe católico representantes del mensaje difundido hasta los más remotos lugares del mundo conocido por mandato expreso de Jesús, actualiza y dicta la vigencia del testimonio apostólico después de la Resurrección y Ascensión del Señor.
Trata de un tema referido a uno de los más solemnes exponentes de la actividad dogmática de la Iglesia, como lo es el concerniente a los Concilios Ecuménicos y, más en concreto, al Concilio Vaticano II, que representa muy especialmente esa cultura para la fe que Juan José Díaz Franco pretende transmitir en cada sesión de este programa, con el que cree acercarse al mandato de Jesús sobre el amor al prójimo a través de la Iglesia, la institución salvadora que, providencialmente, encomendó a sus Apóstoles y a la que humilde y fervorosamente nos acogemos sus seguidores.