Con la escena de Jesús perdido y hallado en el Templo de Jerusalén termina Lucas el relato de la infancia. Jesús regresa con María y José a Nazaret y llevará la vida normal de un joven, “sujeto” a sus padres. Antes de que Jesús comience su actividad pública en Galilea, Lucas nos presenta a Juan el Bautista llevando a cabo la misión profética que había recibido de parte de Dios y que su padre Zacarías había anunciado en el momento de su nacimiento. Su presencia y sobre su predicación invitan al pueblo a la conversión y a la llegada inminente del Mesías.